Refugiado

Crítica de Fernando Alvarez - Todo lo ve

La violencia de género desde una mirada infantil

La nueva película del director Diego Lerman (el mismo de La mirada invisible) cuenta con los protagónicos de Julieta Díaz y Sebastián Ezequiel Molinaro en los roles de Laura, una mujer que sufre la violencia de género, y Matías, su hijo de siete años.

Refugiado está narrada desde la perspectiva del niño -de ahí su título- que, en su desesperado escape junto a su mamá para alejarse del marido, pasa las noches en un hogar para mujeres maltratadas, un albergue transitorio de mala muerte y hasta una casa retirada en el Delta, en lo que parece un vertiginoso y angustiante periplo que no tiene fin.

El film se mueve cómodamente entre el registro dramático y el suspenso con una cámara que sigue de cerca a los personajes y juega con la posible aparición del esposo violento en ámbitos desconocidos. En ese sentido, la escena en la que Matías conoce a una nena del establecimiento que atraviesa una situación similar, adquiere una dimensión fantasmagórica frente a lo no cotidiano (como el ámbito de las duchas).

El clima intenso se mantiene durante toda la fuga (Laura regresa a su hogar en busca de elementos y dinero mientras su marido Fabián se acerca) y en eso tienen mucho que ver los dos actores principales, casi los únicos que se verán a o largo del film.

La trama también se reserva el tema del reencuentro y la posibilidad de construír un nuevo hogar cueste lo que cueste.