Recuérdame

Crítica de Diego Batlle - Otros Cines

Olvídame

Esta crítica también se podría haber titulado El niño rico que tiene tristeza o Una película sin colmillos o En busca de un actor o Rebelde sin causa o ... Al final me decidí por el más contundente y directo de Olvídame (producto de la irritación que me provocó padecer una película tan estúpida y pretenciosa a la vez).

Es que el principal argumento (diría que el único) que tiene este melodrama berreta y solemne, construido en base a clisés, golpes de efecto (ese final...) y frases ampulosas con "mensaje", es la presencia de Robert "Crepúsculo" Pattinson, que no sé qué tiene para ser un sex symbol adolescente, pero sí sé que es un muy mal actor. Aquí, en un papel "serio" (un joven hijo de un multimillonario intepretado por Pierce Brosnan que vive entre la melancolía, el nihilismo y la autoflagelación por el suicidio de su hermano mayor), hace que todos pidamos que vuelva cuanto antes Edward, el insufrible vampiro enamorado de la exitosa saga basada en los libros de Stephenie Meyer.

La historia de amor entre este absurdo rebelde y una joven tan herida como él que fue testigo del asesinato de su madre cuando era una niña (Emilie de Ravin, tan inexpesiva como Pattinson, no sea cosa de hacerle sombra) no alcanza jamás la intensidad ni la pasión que se supone debería tener. No adelanto nada de la trama, pero tiro un dato para que piensen antes de entrar al cine: transcurre en la Nueva York de 2001.

La fotografía, la musicalización, las frases dignas de un libro de aforismos, todo en este film es decididamente grasa. Me dio pena ver a actores con una larga carrera sobre sus espaldas (Chris Cooper, Lena Olin, Pierce Brosnan) haciendo un gran esfuerzo para no caer en el ridículo. Ni siquiera esos raptos de dignidad sirven para salvar a este torpe culebrón del espanto. Olvídenlo.

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