Raya y el último dragón

Crítica de Samantha Schuster - Cinéfilo Serial

Desde hace un tiempo Disney decidió tomar un rumbo más alineado a los tiempos que corren, dejando de lado sus historias más clásicas de princesas en peligro y príncipes que van a su rescate. Incluso el interés romántico pasó a un segundo plano o en algunas tramas directamente no existe, abordando más temas como las relaciones familiares, la naturaleza o valores como el trabajo en equipo, la confianza o la libertad.

En esta línea se inscribe también «Raya y el último dragón», película que llegó directamente a Disney+ (por ahora con un precio adicional) y se está proyectando en varios cines de nuestro país, convirtiéndose en uno de los primeros estrenos luego de la reapertura de las salas.

«Raya y el último dragón» se centra en el reino de Kumandra, donde los seres humanos y los dragones convivían en armonía. Pero cuando unas misteriosas y siniestras criaturas conocidas como Druun amenazaron el territorio, los dragones se sacrificaron para salvar la humanidad, naciendo así cuatro tribus diferentes. 500 años después de este hecho, los monstruos han regresado y Raya, la hija del líder de la tribu Corazón, tendrá que encontrar al último dragón para terminar para siempre con los Drunn.

La película nos ofrece una historia sensible y emotiva sobre la aceptación del otro y de uno mismo, la unidad, el poder de creer, la familia, las diferencias y la esperanza entre otras cosas. Por momentos puede traernos reminiscencias a algunas películas de la compañía como Mulán o Moana, ya que nos presentan a esta heroína valiente y guerrera, que hará lo posible para salvar a su gente. Sin embargo, la cinta nos presenta a una antagonista que no es vista como una villana en sí misma, sino como un personaje complejo con muchos matices que por sus creencias y vivencias se encuentra del lado contrario al de Raya y que va creciendo con el correr del tiempo. Su relación nos dejará varios mensajes sobre la confianza y el trabajo en equipo.

En cuanto a los aspectos técnicos, la animación está muy bien realizada, con una buena construcción de los personajes y sus movimientos, sobre todo durante las escenas de acción y de pelea. A pesar de no tener números musicales, algo que se agradece en esta oportunidad, para hacer de la historia una mucho más adulta y realista, la banda sonora realza cada una de las secuencias.

Dentro del elenco de voces se distinguen Kelly Marie Tran («Star Wars», «Sorry for your loss») como Raya y Awkwafina («Crazy Rich Asians», «The Farewell») como la dragona Sisu, con una performance que le aporta mucho a este personaje, con un toque de inocencia, esperanza y ternura. Sisu, junto a otros personajes secundarios que se va encontrando Raya en su aventura, se convierten en algunos de los roles más divertidos, proporcionándonos varias escenas de risa. Como suele ocurrir en las producciones de Disney, podemos pasar del entretenimiento al llanto sin escalas de una manera bien amalgamada.

En síntesis, «Raya y el último dragón» continúa con el camino que viene marcando Disney desde hace varios años, trayéndonos una historia inclusiva, emotiva y de enseñanza constante sobre la familia, la unidad y el confiar y el creer en los demás. Con una animación realista con colores vívidos, un elenco de voces que realiza muy bien su trabajo y personajes interesantes, mucho más profundos de los que vimos en otras ocasiones, podemos afirmar que estamos ante otro paso firme de la compañía.

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