¿Quién mató a mi hermano?

Crítica de Pedro Squillaci - La Capital

Hay que meterse en la piel de Vanesa, la hermana de Luciano Arruga, para comprender la dimensión trágica de “¿Quién mató a mi hermano? El documental pone el ojo en el juicio a la Policía Bonaerense y la lucha de familiares y amigos por la muerte de Luciano Arruga, el joven que desapareció el 31 de enero de 2009 y cuyos restos aparecieron recién el 17 de octubre de 2014, pero enterrados sin identificación en el cementerio municipal. Es Vanesa la que lleva la voz cantante de esta búsqueda, desde el micrófono de la radio Zona Libre hasta el juicio al policía Diego Torales, quien fue condenado a 10 años de prisión por la tortura al pibe de 16 años a quien lo levantaron “por averiguación de antecedentes”. Causa escozor ver cómo la policía encubrió la muerte del joven, que perdería la vida a causa de un accidente de tránsito escapando de la policía. El documental toma altura con la puesta en valor de la lucha por la verdad encabezada por Vanesa, y cómo logra adhesión de todos los sectores, en una causa que llegó hasta la ONU. Más allá del dolor por una muerte tan injusta, es saludable comprobar, una vez más, que la única causa perdida es la que se abandona.

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