Que extraño llamarse Federico

Crítica de Flor Etcheto - Alta Peli

A los 82 años y a 20 años de la muerte de Federico Fellini, Ettore Scola (Celos estilo italiano, La noche de Varennes) volvió a sentarse en la silla de director y como resultado tenemos Qué extraño llamarse Federico, un homenaje a su amigo y colega.

Qué extraño llamarse Federico

Ettore Scola y Federico Fellini se conocieron de jóvenes cuando colaboraban en el periódico humorístico Marc’Aurelio. Scola conocía el trabajo de Fellini, porque desde pequeño le leía los chistes de Marc’Aurelio a su abuelo, que había quedado ciego. Forjaron una fuerte amistad que duró hasta la muerte de Fellini, en 1993. Solían visitar los sets de filmación de las películas del otro para verse, también daban largos paseos en auto por la noche romana. Distintos episodios que recrean la vida de Fellini se alternan con material de archivo. Vemos las anécdotas, conversaciones y vivencias que inspiraron la obra y fueron construyendo el universo tan característico del realizador.

Retrato de recuerdos

Qué extraño llamarse Federico es un registro sensible de los recuerdos y emociones de Scola, y como tal, se percibe el carácter fragmentario y no-lineal de la memoria. Pasamos de ver a Fellini y Scola hablando de sus primeros pasos en el cine, a los dos cineastas ya mayores, paseando en auto por Roma mientras escuchan las historias que cuenta una prostituta. Un recuerdo dispara una imagen, una anécdota. Un narrador que mira a cámara nos lleva de un lado a otro y funciona como hilo conductor del relato. En lo personal, la etapa de Fellini como dibujante me parece de lo mejor de la película. Conocer estas anécdotas y acontecimientos ayuda a comprender el proceso creativo y amplía la mirada que tenemos sobre el cineasta.

Scola hace una narración autoconciente, nos muestra el artificio del cine, nos hace saber que estos episodios de la vida de Fellini fueron rodados dentro del Estudio 5 de Cinecittà, donde el mismo Fellini supo construir todo tipo de mundos. Visualmente es impecable, tiene imágenes muy pregnantes, es un hermoso paseo por el cine y la vida del realizador nacido en Rimini.

Conclusión

Qué extraño llamarse Federico no es una simple película biográfica. Scola nos cuenta a Federico Fellini de una manera muy particular y sensible. La película trasciende el homenaje, es un retrato sentido y muy cariñoso de un amigo a otro que refresca y amplía la mirada que tenemos sobre este gran cineasta.