Que extraño llamarse Federico

Crítica de Alejandro Castañeda - El Día

HOMENAJE A FELLINI

Es –trata de ser- una evocación sobre Federico Fellini, pero Fellini aparece sólo cinco minutos. El resto son escenas trabajosamente reconstruidas y unos pocos testimonios recogidos de apuro. El que lo hizo es otro grande del cine italiano: Ettore Scola (“Nos habíamos amado tanto”, “Un día muy particular”) que a esta altura parece haber perdido la vitalidad y el aliento emotivo de sus mejores años. A falta de imágenes reales, el film tiene un par de actores para que hagan de Fellini. Pero todo huele a falso. Scola y Fellini compartieron algo más que el cine: fueron redactores de la revista satírica Marco Aurelio, de allí saltaron a la pantalla grande y terminaron siendo entrañables compañeros de insomnio en la noche romana. Hay pocos datos de interés. Y Scola apela a largas entrevistas de ficción para permitir que el falso Fellini deje declaraciones sobre la impronta de su arte y de su vida. Pero todo es muy impostado, muy de entrecasa, de poca consistencia y menos naturalidad. Vale, por supuesto, como el homenaje de un amigo entrañable. Y por suerte están Sordi, Tognazzi, Gassman, Giulietta para preludiar una cabalgata final donde surgen como imborrables fogonazos momentos de algunos de los grandes films de este gran mentiroso que le insufló fantasía, inspiración y grandeza a su vida y a su incomparable obra.