¿Puede una canción de amor salvar tu vida?

Crítica de Alejandro Castañeda - El Día

MUSICA

Un film tierno, agradable, con gente problemática pero inteligente, un film que no necesita de un final feliz y que en vez del relato edulcorado prefiere la sencilla ternura de contar una historia simple con muy buenos recursos y grandes intérpretes. Carney nos había gustado en “Once” y ahora volvió para contagiarnos otra vez su pasión por la música. Dan y Gretta se encuentran. Dos perdedores: a ella lo dejó su novio y el anda a los tumbos entre el alcohol y el desamparo. Como no tiene un peso, deciden hacer un disco pero grabándolo en las calles de la ciudad, al aire libre. Y allí empezarán a encontrarle otro sentido a la vida. Una historia más, pero lo que vale es la sensibilidad del cine de Carney, la humana fragilidad de sus personajes tan confundidos, la envolvente banda sonora y las encantadoras presencias Keira Knightley y Mark Ruffalo. Enfoque diáfano de una historia que no necesita redimir a nadie y que deja a sus personajes librados al azar de un futuro incierto. Es sensible, cálida, divertida y tiene además un par de escenas buenísimas: cuando Dan imagina los arreglos para la canción que entona una tristona Gretta; y el paseo por la ciudad, mientras comparten sus temas musicales más queridos.