Pornomelancolía

Crítica de Alejandro Lingenti - La Nación

Pornomelancolía pone el foco en Lalo Santos, un sexinfluencer de Oaxaca con muchos seguidores en redes sociales, para contar una historia que en realidad tiene varias facetas interesantes: la malas condiciones de trabajo en la industria del porno, los vericuetos de la profesión del escort e incluso la discriminación que todavía hoy sufren quienes conviven con VIH.

Manuel Abramovich trabaja en el terreno del documental pero pisa la frontera con la ficción. Combina imágenes de sexo explícito con un pudor y un respeto para tratarlo que se revelan en cada decisión de la puesta en escena. Su película es osada y rigurosa, incluso con alguna impronta poética encapsulada en su tono mayormente sombrío.

Fue exhibida en la última edición del Festival de San Sebastián y llega a la Argentina con la carga de una polémica: el protagonista mexicano del film hizo pública su disconformidad con que él consideró “fallas en la planificación del rodaje” y “falta de capacidad y sensibilidad por parte del director y la producción”. La denuncia se puede ver completa en su cuenta de Twitter, pero es imposible evaluar la situación sin conocer el testimonio de las dos partes. En lo estrictamente cinematográfico, lo que se puede juzgar al enfrentarse con la película en una sala o una plataforma, en suma, el resultado es sólido. Más que intenciones de dañar al protagonista se advierten empatía y voluntad de contar los avatares de un mundo casi desconocido con seriedad pero sin impostación.