Planta madre

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Una travesía sensorial que está más estructurada de lo que deja ver su afiche.

Si he de ser sincero, lo primero que me pasó por la mente al ver el afiche de Planta Madre fue que se trataba de un documental sobre rock y hippismo, y aunque lo que terminé viendo no se alejó tanto de estos ámbitos, me encontré con una ficción curiosamente satisfactoria a nivel dramático y narrativo.

¿Cómo está en el papel?

Diamond Santoro, un rockero retirado, viaja al Perú en busca de un curandero que le haga probar Ayahuasca. Allí lo recibe Pierina, una mujer de su juventud, quien fue en una época la novia de su hermano que falleció hace muchos años, curiosamente cuando estaba a punto de emprender el mismo viaje que ahora emprende Diamond.

A partir de acá la historia se desdobla en dos líneas narrativas: En una, la arriba mencionada búsqueda del curandero, y por otro lado, nos remontamos 40 años atrás, cuando Diamond y su hermano Nicky tenían una banda juntos, y el derrotero que eventualmente resulta en la muerte de este último.

La estructura argumental de Planta Madre es bastante lineal a pesar del universo en el que se mueve. No pierde el tiempo en asuntos menores, y si bien insiste en mantener un desarrollo sensorial, se preocupa en tener objetivos dramáticos sólidos y puntos de giro reconocibles que contribuyan al avance de la historia. El único bache que encuentro en su ejecución es que tiene un tercer acto demasiado largo para su bien.

Temáticamente hablando, Planta Madre tiene claro cuáles son sus motores: la culpa y la conclusión. Aunque motivado por la culpa, Diamond está en realidad buscando una conclusión emocional. La película lentamente hilvana el tema de la culpa y aunque este motor se mantiene, a medida que avanza la trama nos damos cuenta junto con Diamond que este es un umbral necesario que necesita atravesar para reconciliarse con su hermano, con la música y sobre todo consigo mismo. La Ayahuasca es la llave que abrirá esa puerta.

¿Cómo está en la pantalla?

En lo que al aspecto técnico refiere, tenemos un montaje con mucho ritmo, que sostiene a una fotografía en Cinemascope con composiciones de cuadro tan meditadas como deliciosas. Por el costado actoral, tenemos interpretaciones sobrias, nada destacable pero que sostiene eficientemente su verosimilitud.

Conclusión

Un viaje sensorial, que comunica su tema y su universo, vehiculizándolo a través de un argumento prolijamente estructurado. La apropiada ejecución por parte de la dirección contribuye a que el proyecto llegué a buen puerto. No va a revolucionar la narrativa moderna. Pero es un cuento bien contado, y eso no es poco.