Plan B

Crítica de Gus Casals - Cines Cines Cines

Doble Mano

Este jueves se reestrena Plan B, el primer largo de Marco Berger a la luz del premio Teddy que su segunda película, Ausente, acaba de ganar en Berlín.
Y hay muchos motivos por los que Plan B merece una audiencia mayor que la que tuvo hasta el momento (estrenada en el BAFICI 2010, se estuvo exhibiendo semanalmente en el Malba durante algunos meses). Una rara película LGTB que no cae en los clichés típicos del género, y que aporta un punto refrescante sobre un tema a veces tabú: la bisexualidad.
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La anécdota es sencilla: Bruno es abandonado por su novia Laura, que al poco de dejarlo empieza una relación con Pablo. Por intermedio de una amiga en común, Bruno se entera que Pablo alguna vez tuvo una historia con un hombre, y planea vengarse de Laura conquistándolo. Obviamente las cosas no son tan sencillas ni salen como las planeaban.

Berger crea un universo propio para estos personajes que tiene tantos aciertos (la ficticia serie de TV de culto que sirve para iniciar el “bromance” de Bruno y Pablo), como agujeros lógicos inexplicables (Nadie tiene un celular en el 2009? La única manera de comentarle algo a alguien es yendo a tocarle el timbre?), pero que funciona para hacer más creíble una historia, que aunque completamente posible podría resultar un poco irreal. Otros detalles intentan aportar un poco realismo pero por momentos resultan un tanto obvios (ya entendimos, los chicos son hétero entonces *solamente* se visten con remeras de equipos futbol)

Si bien las actuaciones caen en algunos remanidos y cansadores tics del “nuevo cine argentino”, hay algo natural en el estilo “slacker” de Manuel Vignau como Bruno, y Lucas Ferraro como Pablo agrega un toque de sex-appeal que remonta a un temprano Pablo Echarry. Inexplicable es la elección de Mercedes Quinteros como Laura, un personaje cuyos encantos son el motor de la trama y que la actriz no puede transmitir ni desde lo estético ni desde lo actoral.

La película es recomendable por abordar el tema de la ambigüedad sexual evitando varios de los topos clásicos de este tipo de historia: no son chicas, no hay historias de estruendosas salidas del ropero, nadie se “cura” al final. Por otro lado es una película pequeña, que estilísticamente repite elementos de cine argentino que ya vimos mil veces y que no resultaban ni nuevos ni originales en primer lugar.