Pistolero

Crítica de Giuliana Bleeker - Loco x el Cine

Desde sus años dorados en la década del ‘40 y el ‘50, con el indiscutible John Ford como máximo exponente, hasta nuestros tiempos, el western ha ido evolucionando de la mano de los cambios y las decisiones especulativas de los grandes estudios, pasando por la parodias europeas de los spaghetti hasta la adaptación de su lenguaje a películas de acción, policiales y hasta de ciencia ficción modernas. En nuestro país, el género americano por excelencia se focalizó casi exclusivamente en la historia de la Campaña del Desiertollevada a la pantalla grande, como el film Pampa Barbara (1945), y en las batallas emancipadoras del 1800, como aquella narrada en La Guerra Gaucha (1942), una de las películas nacionales más taquilleras. El siglo XXI también vio el florecimiento del western argentino en su estado más puro gracias a cintas como El Ardor(2014) y la multipremiada Aballay(2010) de Fernando Spiner.

En esta oportunidad, el género del lejano oeste hace escala en el norte argentino con Pistolero, una atrapante historia inspirada en la figura legendaria de Isidro Velázquez, una suerte de Robin Hood nac&pop que en los años ‘60 cometió decenas de hurtos y secuestros con la complicidad del pueblo y que hoy es venerado como santo popular.

Ambientada durante la sangrienta dictadura de Juan Carlos Onganía, la película sigue a Isidoro Mendoza (interpretado por un irreconocible Lautaro Delgado), un bandido correntino asentado en el Chaco que junto a su hermano Claudio (Sergio Maravilla Martínez) y un italiano llamado Giuseppino Petri (Diego Cremonesi) se dedica a asaltar a personas de alto poder adquisitivo para luego repartir el botín entre los más desfavorecidos del pueblo. Mientras los bandoleros huyen constantemente de las garras del implacable policía local Maidana (Juan Palomino), una maestra recién llegada de Buenos Aires (María Abadi) aparece en el camino de Isidoro para intentar devolverle un trozo de aquella paz extraviada en un mundo de balas y matorrales.

La opera prima de Nicolás Galvagno, co-escritor del film Diablo(2011) de Nicanor Loreti, nos ofrece un crudo western con una marcada impronta nacional que logra transportarnos a una época donde la persecución, la violencia, el autoritarismo y el abatimiento de la clase trabajadora se sienten a flor de piel. Filmada en las bellas locaciones del norte mendocino, el director demuestra una gran aptitud a la hora de construir un clima y una estética típica de las historias de vaqueros con tintes de policial, pero que se corre hábilmente de lo más acartonado del género para profundizar en el drama existencial de Isidoro.

Pistolero se luce sobre todo por su brillante elenco encabezado por el prolífico Delgado como aquel antihéroe criollo que fantasea con una redención inalcanzable. El actor de Kryptonita (2015) deja claro una vez más su talento para para componer cualquier tipo de personaje, incluso para jugar con las diversas facetas del mismo, como en el caso de Isidoro, cuyas escenas se dividen entre la violencia desenfrenada y los diálogos reflexivos e intimistas que mantiene con la joven maestra encarnada por Abadi. La curiosidad del film obviamente se centra en el boxeador Maravilla Martinez, quien aquí se presenta como una verdadera revelación actoral, en un papel que lleva con notable naturalidad. No menor es el trabajo de Cremonesi, un actor que en los últimos años se ha convertido en el favorito de las series de televisión y que completa adecuadamente el trío de forajidos con la gracia de su tonada italiana.

El debut prometedor de Galvagnoda cuenta de como el género del western sigue aún vigente en nuestro país, donde los paisajes privilegiados y la cultura gauchesca con toda su iconografía logran ponernos en contexto. Sin duda, la mixtura de géneros y las temáticas como la soledad, la justicia, la represión y la rivalidad de clases que presenta Pistolero hace que las balaceras queden en un lugar anecdótico, introduciendo al espectador en un relato mucho más rico.