Pinocho

Crítica de Hugo Zapata - Cines Argentinos

Dentro de unos meses se conocerá en Netflix la adaptación de Pinocho del director Guillermo del Toro, quien tardó 20 años en concretar ese proyecto personal.

Un caso similar al del realizador italiano Matteo Garrone (Gomorra), quien es otro fan apasionado de la novela de Carlos Collodi y desde los inicios de su carrera deseaba filmar esta película.

Su trabajo trae al recuerdo esas propuestas de fantasía de los años ´80 (como Regreso a Oz) que tenían un notable grado de oscuridad y podían perturbar a los más chicos y encantar también con sus rarezas al segmento de los niños freaks.

En la obra de Garrone se percibe una influencia notable del cine de Tim Burton (más la estética que su sensibilidad) y la vieja serie de televisión de Jim Henson, El narrador de cuentos (1988). Motivo por el cual esta es probablemente una de las representaciones más fieles que se hicieron de la novela original de Collodi que tenía situaciones sombrías.

Walt Disney después endulcoró la trama en el film animado 1940 para que el relato fuera más accesible al público infantil, pero la realidad es que Pinocho nunca fue un canto a la vida.

Garrone optó en este caso por acercar el relato a su fuente original dentro de un espectáculo que sobresale especialmente en su puesta en escena. Toda la ambientación, los vestuarios y la fotografía transmiten un esfuerzo apasionado por darle vida a ese cuento de hadas oscuro que trascendió como un clásico de la literatura italiana.

El director además optó por trabajar los elementos de fantasía a través de los efectos prácticos más que el uso del CGI, otro detalle que conecta al film con el tipo de cine que se hacía en los ´80.

En lo referido al reparto Pinocho representa la redención de Roberto Benigni con esta obra, quien en el 2002 interpretó al personaje principal en una película horrenda. Esta vez deja una mejor impresión en el rol del zapatero Geppetto con un trabajo más contenido, donde el director evitó que se desbande con sus excentricidades.

Federico Ielapi por su parte consigue transmitir la inocencia de Pinocho y lleva adelante el rol protagónico con un trabajo decente.

Como mencioné al comienzo, la película de Garrone se alimenta de la estética de Burton pero carece de esa sensibilidad que le hubiera otorgado el cineasta norteamericano.

Durante más de dos horas seguimos al protagonista en diversas aventuras extrañas, sin embargo cuesta conectarse con él y la emotividad que intenta transmitir su relación con Geppetto.

Esto por supuesto puede percibirse de un modo diferente en cada espectador. En mi caso sentí a la narración bastante fría y por momentos algo densa. Aunque Pinocho nunca fue un santo de mi devoción. Me quedo con la versión japonesa de Osamu Tezuka en Astroboy que tenía más onda.

De hecho, el animé de 1980 contaba con referencias directas a la novela de Collodi. Probablemente los fans del personaje la aprecien con más entusiasmo por una cuestión nostálgica.

Cabe destacar que el film no es muy recomendable para niños pequeños porque contiene algunos momentos que pueden ser aterradores. A partir de los diez años si se enganchan con el personaje la película es más llevadera.

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