Pinocho

Crítica de Walter Pulero - Cinergia

¡Mira papá, soy un niño de verdad!

Gracias a pequeñas y medianas salas que apuestan a tener en cartelera películas que no están en cadenas comerciales debido a conflictos de meros intereses y poca amabilidad con el cine, es posible gracias a estos héroes sin rostro que tuve la oportunidad de ver en la gran pantalla (días antes del estreno en Netflix) Pinocho, la nueva y genial película realizada en stop-motion del ya galardonado y guía espiritual cineasta, Guillermo del Toro.

Como era de esperarse y con la seguidilla de éxitos recientes en su tutela, la película es tan emocionante y fantástica como la fue aquella estrenada en 1940 por Disney y que vimos decenas de veces en televisión de niños.

La historia en sí, es cuasi idéntica a la que todos conocemos: Geppetto pierde a su hijo debido a la guerra y el ascenso del fascismo en Italia y como forma de enmendar su dolor, fabrica de la madera de un pino una marioneta a la que es concedida vida y todas las responsabilidades que conlleva para hacer feliz a su padre.

Sin perder tiempo, la trama nos inunda con los personajes tan fuertes que influyen en las decisiones y las aventuras que tiene Pinocho y en su afán por descubrir y emocionarse con el mundo que lo rodea, descubre que no todo es tan alegre como cree. Existen las guerras, los conflictos, la avaricia y todo tipo de oscuridades como así también oportunidades para la bondad y la amistad, factor que es determinante para la marioneta con ayuda de Grillo y Candlewick, su conciencia y su amigo del pueblo, respectivamente.

Pinocho viaja por Italia como forma de ayudar a su padre en el espectáculo del Conde Volpe y en un suceso complicado con el mismo Mussolini termina reclutado como soldado del ejército donde de nuevo será víctima de las desgracias de la guerra y se enfrentará a un monstruo marino legendario para reunirse con su padre. De nuevo, esto es historia conocida aunque está nueva versión aporta varios giros argumentales muy simpáticos pero a la vez filosóficos como el encuentro con la muerte, el valor del trabajo y las consecuencias de la guerra en la sociedad.

La animación por stop-motion aporta el carisma que necesita una historia así, es simpática y es una manera de lograr imágenes mucho más significativas con los personajes que aunque sean pequeños modelos de madera, están llenos de vida, cuadro por cuadro. De igual manera el reparto de voces está muy bien logrado con las actuaciones de Ewan McGregor (Grillo), David Bradley (Geppetto) y Gregory Mann (Pinocho) entre otros, como Cristoph Waltz, Tilda Swinton, Ron Perlman y John Turturro.

Pinocho puede que salga de cartelera en estos días y haya pasado muy debajo del radar de las audiencias pero estará disponible desde el 10 de diciembre en Netflix y no es ningún tiempo perdido darle chance a esta historia tan maravillosa y tan lograda por el tremendo equipo que Del Toro armó con cariño.

*Review de Agustín Boero