Pichuco

Crítica de Alan Echeverría - Cinéfilo Club

La voz del bandoneón

Pichuco es un film documental que se dedica a explorar de manera profunda y sensible la vida y obra de uno de los grandes íconos del tango; hablamos nada menos que de Aníbal Troilo. El trabajo que realiza Martín Turnes, su director (además guionista junto a Alberto Romero), se diversifica entre el material de archivo y los testimonios de figuras y expertos en la materia. Todo al servicio de un más que merecido reconocimiento a “Pichuco”, aquel que supo ser capaz de componer y reproducir melodías que daban la sensación de que hacían hablar a su bandoneón.
El recorrido musical de la carrera de Troilo que abarca la propuesta porta un ritmo llevadero, de tono siempre ameno y reconfortante gracias a la variedad de pasajes en los que se interioriza al espectador. Turnes maneja la cámara con holgura y prolijidad, logrando una puesta en escena cuidada y nítida, algo que facilita y hace aún más agradable el visionado del film.
Pichuco gana puntos extra en ese desglose de secuencias que permite que lo que se exhibe en pantalla no suene reiterativo; el director apela, entonces, no sólo a las entrevistas de quienes conservan al “Gordo” en un lugar privilegiado de su memoria, sino también al material de archivo, al recorrido mediante instantáneas del barrio del homenajeado, de los sitios en los que deleitó con su música y los lugares por los que transitó, familiarizando al público a partir de la exposición franca y espontánea tanto de grandes bares, teatros y confiterías como de aquellas históricas y vigentes pizzerías de Avenida Corrientes.
Las declaraciones, anécdotas y descripciones de quienes participan en el documental ayudan a reconstruir el modo de desempeñarse de Aníbal Troilo y las premisas que creía indispensables para que una armonía no quede encerrada solamente como un conjunto de sonidos; para “El Gordo” resultaba fundamental el sentimiento volcado sobre los acordes. Así lo destacan, con esa particularidad de erizar la piel de quienes hayan disfrutado cada vez que lo escucharon.
Pichuco funciona incluso para quienes no conocen en demasía la carrera de este enorme exponente del tango, invitándolos así a que se distiendan y se dejen llevar por la magia melódica que destilaba el bandoneón de Troilo cada vez que reposaba y desparramaba su sensibilidad sobre él.

PUNTAJE: 8

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