Permitidos

Crítica de Fernando Alvarez - Todo lo ve

En "Permitidos", la vida de una pareja joven se altera cuando inesperadamente y, a partir de un robo, él se topa con la mujer de sus sueños. Martín Piroyansky acierta con el tono de su personaje.

Que las fantasías se hacen realidad no es algo nuevo y mucho menos en el terreno de la comedia. En Permitidos, la vida de una pareja joven, Camila -Lali Espósito- y Mateo -Martín Piroyansky-, se altera cuando inesperadamente y, a partir de un intento de robo, él se topa con la mujer de sus sueños, Zoe -Liz Solari-, una infartante estrella del mundo del espectáculo. Su "permitido" ideal surge den una cena de amigos y se convierte en una situación muy tentadora que le -y les- traerá un sinfín problemas.

Con este punto de partida, el director Ariel Winograd -Cara de queso, Mi primera boda y Vino para robar-, que explora con humor los conflictos de pareja y maneja los resortes del género como pocos, tiene un material que juega con las coincidencias, el absurdo y las complicaciones de una pareja que conocía una vida apacible y feliz.

El producto funciona desde su primer momento y tiene claro el público al que apunta, con un relato alimentado por el cruce de situaciones inesperadas, viralización de imágenes en las redes sociales y personajes extravagantes. Tal el caso del "permitido" de Camila, encarnado por Benjamín Vicuña, un millonario bastante particular, o la villana, con un rol a cargo de Maruja Bustamante, que deviene el relato en una comedia de acción y locura. Todo resulta más enmarañado que al principio en esta historia en la que también aparece un joven ladrón -Abel Ayala-.

La comedia encuentra buenos y graciosos momentos gracias a las desgracias de sus personajes, y Martín Piroyansky, -que antes había trabajado con Winograd- resulta uno de los actores más versátiles de su generación -también director de Voley-, acá con un papel que lo aleja del carisma al que suelen acostumbrarnos los personajes del género.

El resultado es una comedia bien ejecutada ágil, con sólidos recursos técnicos y un delirio al que tendrá que jugar el espectador, en medio de patos, gansos y un amigo más inteligente de lo que aparenta. Mientras tanto, Lali Espósito explota su faceta de actriz y la seducción se adueña del film.