Perdida

Crítica de Alejandro Franco - Arlequin

No hay nada mas subjetivo que valorar cine, y ello me resulta particularmente patente en el caso de Gone Girl. Es un filme intenso, inteligente y brillante pero, en sus últimos cinco minutos, se despacha con una resolución anticlimática. No hay restauración del equilibrio o castigo a los culpables, o siquiera una amarga reflexión sobre todo lo que ha sucedido. Sin dudas habrá mucha gente a la cual le parecerá satisfactorio este final, pero a mí me dejó con la boca abierta. Después de dos horas y media, ¿así es como termina?.

Es imposible reseñar Perdida sin develar secretos, así que bajaremos el cono del silencio y activaremos el cartel de (alerta: spoilers). Para el resto de la gente, simplemente les diré lo siguiente: vayan a verla; es un gran thriller y uno escrito con mucha astucia, plagado de buenas actuaciones y grandes sorpresas.

(alerta: spoilers). En más de un sentido Gone Girl se emparenta con Mi Secreto me Condena y, mas concretamente, con Se Presume Inocente. Tenemos otro marido infiel y torpe que resulta menos el asesino y más la víctima de una conspiración. Hay otro abogado brillante (Raul Juliá en el filme de Harrison Ford; Tyler Perry en el caso presente, demostrando que puede actuar muy bien sin necesidad de disfrazarse de jubilada mal hablada) que viene a sacarle las papas del fuego, y hay una horda de ricachones pedantes y social / emocionalmente inertes que ven todo esto con una frialdad estremecedora. La primera hora es pesada, principalmente porque esta gente - adinerada, famosa, culta y soberbia - habla de manera pintoresca y snob. Se van en pirotecnia verbal y el romance de origen entre Ben Affleck y Rosamund Pike es tan rebuscado que uno no termina simpatizando con ninguno de ellos. El Acto I muestra cómo se conocieron estos tipos - ella, adinerada y heredera de una millonaria franquicia de libros infantiles; él un periodista deportivo sin demasiado talento -, los cuales se casan y afianzan vínculos cuando la madre de él se enferma gravemente de cáncer y se ven obligados a mudarse para cuidarla. Ello los lleva a un pueblo ignoto en donde ella se dedica al ocio y él regentea un bar que su esposa ha solventado con dinero de su patrimonio, amén de dar nominalmente una cátedra de literatura en la escuela secundaria local. Como el ocio es el padre de todos los vicios, no pasa mucho tiempo antes de que Affleck se enrede con una de sus alumnas, y la Pike lo descubra, tras lo cual el filme hace un corte y salta al momento de la desaparición. De hecho la narración va y viene entre la investigación policíaca y las reseñas escritas por la Pike en su diario personal, el cual es hallado por los detectives y les brinda abundantes pruebas de una vida desordenada y de un matrimonio en crisis, en el cual la violencia no resulta ajena. El problema es que la versión del diario no se condice con la de Affleck, quien a su vez tampoco coopera como debería y se muestra demasiado frío y distante en un contexto plagado de nerviosismos, falsas pistas y prontas sospechas. ¿Acaso el tipo es responsable de la desaparición y por eso se muestra tan relajado en los interrogatorios policiales y las ruedas de prensa, o es simplemente un sociópata carente de emociones que ha terminado por quitarse una piedra del zapato?.

(siguen los spoilers). Si hasta ahí todo parecía ser una cuestión de procedimientos - tipos buscando ADN, elaborando hipótesis, pruebas que aparecen de la nada -, de pronto el filme pega un vuelco y se vuelve tan sorpresivo como interesante. Es al momento de descubrir que la Pike se ha fugado y que ha elaborado un truculento esquema para acusar a su infiel marido de su supuesta muerte. En ese momento la víctima termina resultando una temible sociópata, una mujer dominante regida por su propio esquema de valores. Lo peor de todo es que Affleck ha descubierto la verdad, pero no tiene manera de probarlo... a menos de que localice a la Pike y la traiga de los pelos. Mientras tanto la mujercita, en la mejor onda hitchcockiana, ha fraguado tanto su muerte como su cambio de identidad y su fuga y - siguiendo con su razonamiento extremadamente enfermizo - ha llegado incluso a planear su suicidio con tal de atormentar de por vida a su desleal esposo, amén de darle un boleto seguro a la cámara de gas.

(siguen los spoilers) Es en esa segunda hora en donde los personajes se desacartonan y se vuelven poderosamente interesantes. Primero es la investigación de Affleck - hacia los antiguos novios de la Pike -, en donde descubre los escalofriantes rastros de una sicótica manipuladora, capaz de amenazar y/o fraguar golpizas y violaciones con tal de sacarse de encima a los novios mas rebeldes y molestos. Segundo, en la fuga de la Pike, en donde - gracias a Dios - entra a jugar la Ley de Murphy y las cosas no salen como lo planeado. En esa necesidad de improvisar, la sociópata deberá meterse en la boca del lobo - un antiguo novio perturbadoramente obsesionado con ella - para obtener refugio mientras elabora un plan alternativo. (fin spoilers)

Gone Girl juega bazas fuertes en muchas áreas. Es un thriller intenso e inteligente; pero también es una visión descarnada de la voracidad de los medios. El acusado es desmembrado por las redes sociales y la prensa amarilla, partiendo del análisis superficial de gestos y actitudes, y relamiéndose cuando las pruebas reales - la sangre de la cocina, la infidelidad, las enormes deudas de tarjeta de crédito - salen a la luz. Incluso Affleck se da el lujo de montarse en lo alto de la ola y cabalgarla, cuando sale al ruedo de un show amarillista y muestra una versión compasiva y edulcorada de sí mismo, armada entre él y su abogado estrella. A final de cuentas, el público se regocija con las miserias ajenas y se compadece de Affleck cuando se ve obligado a asumirlas en público. Y, como los medios en norteamerica funcionan como una maquinaria de (morbosas) celebridades, Affleck se convierte en una nueva estrella del firmamento periodístico con un potencial millonario. Como le dice Tyler Perry en un momento: "ahora tienes material para una película, un libro y hasta la concesión de la franquicia de tu bar. ¡Felicidades! ¡Eres millonario!".

(alerta: más spoilers!) Hay muchisimas cosas efectivas y sorprendentes en Perdida; pero creo que la mejor de todas es la perfomance de Rosamund Pike. Es glacial, distante y manipuladora, una criatura de pura lógica que obedece a su partícular sistema de reglas morales. Elevada como un ente por encima del resto de los mortales, su particular razonamiento incluye a su suicidio como uno de los factores posibles de la tortuosa ecuación que ha elaborado para castigar la infidelidad de su marido. Resulta fascinante considerar la existencia de una criatura semejante, la cual vive exclusivamente del reflejo que provocan sus reacciones en los demás. Su odio no es venal - ella no piensa destrozar (por mano propia) a Affleck; sólo quiere verlo envuelto en una larguísima espiral de sufrimiento producida por terceros -, lo cual la transforma en una especie de robot enviciada por estímulos de placer y dolor. Si Affleck no le ha dado lo que quería - gozo, un hijo, un buen matrimonio - por los buenos términos, entonces será su tortura y perdición los que actuarán como compensación. En muchos sentidos la Pike es una criatura obsesionada con su propia imagen, la cual ve reflejada en el amor (u odio) que despierta en los demás. Cuando la Pike recibe el estímulo adecuado, su odio se archiva automáticamente - ha recompuesto la antigua imagen - y empieza a despedazar obstáculos para volver a recuperar el status quo. Es cierto que el tramo final del filme es sorprendente - conspiradora nata, elabora una nueva red de mentiras y la consuma con la masacre de su ex novio, un sacrificio necesario para que su golpeado matrimonio resurja de las cenizas -, ya que no deja de ser el triunfo del sociópata sobre el resto de los mortales, seres comunes sedientos de justicia. El verdugo ha doblegado a la víctima y la ha obligado a vivir como su siervo; se ha metido dentro de su cabeza y ha pulverizado su rechazo y sus últimos valores morales, generando una situación tan perversa como atípica, en donde el chiflado se ha apoderado del manicomio y ahora es quien dicta las reglas (fin spoilers)

Gone Girl es un filme para vivir y después comentar. Disiento con el final, y quizás de acá a un tiempo me arrepienta de ello, pero creo que le faltaba una vuelta de tuerca más para terminar de abrochar todo como corresponde. De todos modos es un filme de David Fincher, un tipo acostumbrado a narrar historias oscuras de manera tan inteligente como apasionante, el cual se ha lucido aquí con uno de los mejores títulos del presente año.
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