Pegar la vuelta

Crítica de Juan Pablo Russo - EscribiendoCine

Desconfío de la vida

Los inicios de Nacho Garassino (El túnel de los huesos, Contrasangre) se remontan a la realización de El otro lado, aquel mítico ciclo televisivo donde Fabián Polosecki deambulaba por la ciudad en busca de nuevas historias. Ese espíritu entre lúdico y aventurero, pero carente de melancolía, es sobre el que se ancla su primer documental. Pegar la vuelta (2016) toma la historia de María Luz Carballo, no para trazar una biopic sobre su vida sino para hablar de la vida en toda su magnitud.

Nacida en Villa Devoto, María Luz Carballo emigra a los 19 años a Estados Unidos en busca de un sueño: el blues. Atrás quedaba su familia (una dinastía que dio nombres como los de Celeste Carballo, María Gabriela y Lito Epumer, entre otros), un intenso y conflictivo romance con Pappo, y todo tipo de lazos con Argentina. Primero fue Chicago, y luego Nueva York las ciudades que la vieron deambular con su guitarra buscando blues. Mientras tanto pasó la vida. Quince años después, María Luz regresa al barrio de su infancia en compañía de su hija, con más contradicciones que certezas, pero con el mismo sentimiento que tenía al partir.

Como en una road movie, Garassino se mueve por Chicago, Nueva York y Buenos Aires para trazar un retrato de la artista, pero lo atractivo es que este va más allá de su figura y se adentra en su vida propiamente dicha. En Pegar la vuelta poco importa si María Luz Carballo es un personaje conocido o no, lo esencial es lo que tiene para decir y el interés que esto genera en el espectador. Es más una historia de vida sobre sueños, desarraigos y pertenencias que una biopic sobre una de las más notables guitarristas del blues actual.

Garassino supo captar la esencia y el alma de un personaje con una historia rica y llena de matices. Pegar la vuelta es un rockumental, sí, pero encuadrarlo solamente en ese género sería quitarle un valor primario, ya que esa termina siendo solo la excusa para contar una historia de vida tan fuerte que hace que el rock (o en este caso el blues) quede en un segundo lugar. Como Polo en El otro lado, Garassino le da protagonismo a un personaje que para otros sería uno más entre los secundarios.