Pecados

Crítica de Fernando Alvarez - Todo lo ve

Amor intenso en pueblo chico

Una pareja de jóvenes enamorados tiene que sortear varios obstáculos para poder permanecer juntos en esta película de Diego Yaker que pone el acento en el clima apasionado y enciende la mecha de la famosa frase "pueblo chico, infierno grande".

En Pecados, el realizador sigue el tópico de los relatos clásicos donde el amor casi imposible mueve a los personajes y ubica la acción en un pueblo donde prácticamente no hay adultos. Y ahí crecen Bepo (Mariano Reynaga) y Lourdes (la catalana Diana Gómez): él un chico criado en una casa polvorienta por su rígido abuelo (Pepe Soriano), un artesano que está perdiendo el pulso, y ella, una adolescente que ayuda a su padre (Carmelo Gómez) en el almacén del pueblo.Desde siempre, los jóvenes sienten una gran atracción y se desean, en silencio y por separado, pensando en un gran encuentro que los una para siempre. Pero nunca es fácil.

Con una atmósfera apasionada que juega con el despertar sexual, el erotismo y un misterio que guardan secretamente los adultos (al igual que el que encierra la iglesia), la película transcurre de manera lenta y se encamina hacia un desenlace donde todo se resuelve sin estridencias.

La cámara describe ámbitos bucólicos, entre arroyos y un pueblo desierto, registrando postales de un espacio que parece detenido en el tiempo pero donde las hormonas parecen sortear todas las dificultades. La actriz Diana Gómez, con su acento español (seguramente por necesidades de co-producción) sobresale por su frescura y se impone al joven desprotegido encarnado por Mariano Reynaga en esta película que combina tabúes, cultura y pecado.