Paul

Crítica de Diego Lerer - Clarín

En la ruta, con un extraterreste

Dos fans de la ciencia ficción se topan con un alienígena.

Como Platero, Paul es pequeño y suave, aunque no tan peludo. Su cuerpo pequeño y su cabeza gigante dejan en claro que es un alien, hecho y derecho. Pero además de la piel gris, los ojazos enormes, la pelada, ciertos poderes y demás características clásicas, a Paul lo distingue algo muy concreto: habla, putea, bebe, fuma y se rasca como cualquiera. Más que un extraterrestre, parece un nerd disfrazado de alien.

Y esa es la conexión que se genera cuando el tal Paul se cruza, en medio del desierto, con dos freaks ingleses que, con sus remeras de Star Wars y su comics bajo el brazo, han ido hasta Comic-Con, la convención anual de todo lo que tiene que ver con los géneros fantásticos. Esa clase de lugar donde miles de personas lloran de emoción si se topan con algún actor secundario de...

Galáctica, astronave de combate .

Viniendo de la mano maestra para mezclar ironía, acidez y pasión por reflotar ese tipo de géneros del tándem que componen los británicos Simon Pegg y Nick Frost ( Shaun of the Dead, Hot Fuzz : el primero escribe y actúa, el segundo sólo actúa), sumándole la gran elección del director estadounidense Greg Mottola ( Adventureland, Supercool ) para darle un toque americano y “sensible” a la historia (si algo se nota en Mottola es un gran cariño para con sus personajes), Paul no podía fallar. Y no falla. Acaso no esté a la altura de las anteriores (que parodiaban el cine de zombies y las películas tipo Arma mortal ), pero es mucho más graciosa que el 80% de las comedias que circulan.

En esta época de tanto rescate de los ’80 (de Super 8 a las publicidades de Volver al futuro ), Paul va a la ciencia ficción alienígenea combinando E.T.

y Encuentros cercanos del tercer tipo en la historia de estos dos fans que, en tour por lugares míticos tipo Area 51, se topan con el tal Paul, que no sólo es un alien, sino que habla (con la voz de Seth Rogen) y tiene otros hábitos muy alejados del aniñado modelo de Spielberg. El tipo, además, confiesa que está en la Tierra hace 60 años y que muchas de las cosas que suponemos saber de los extraterrestres vienen de él.

Como buena película del género, los amigos, el alien y una recién llegada que se les suma (la genial comediante Kristen Wiig, pronta a verse en Damas en guerra ) deben escapar de un agente secreto (el talentoso Jason Bateman) y dos torpes policías locales, a quienes maneja una voz en el teléfono que pronto sabremos quién es.

Como ella, son muchos los cameos, frases, chistes y referencias a la ciencia ficción de los ’70 y ’80. Lo bueno es que más allá del jueguito, hayan conseguido hacer una comedia que funciona por sus propios medios: divertida y burlona, por momentos llena de guiños, pero también tierna y muy humana. Como para llevarse un Paul a casa, ponerle una lamparita adentro y usarlo como velador. Bueno, pensándolo bien, tal vez no...