Paddington

Crítica de María Inés Di Cicco - La Nueva Provincia

Viaje a un sueño lleno de peligros

El oso Paddington sale de la literatura clásica inglesa para convertirse en héroe de una comedia familiar.

El oso Paddington es un personaje creado por el escritor inglés Michael Bond, que tuvo su primera aparición literaria en 1958.

Subsecuentemente, se convirtió en el protagonista de varios títulos que sumaron más de 30 millones de volúmenes vendidos en todo el mundo y traducidos a 30 idiomas.

Era de esperar que, tamaña figura, encontrara una versión fílmica moderna y la encontramos en la cartelera de la semana, en fecha próxima a la llegada de la Navidad,.

La ocasión no es casual, sino que se vincula con el origen ese oso inspirado en un juguete obsequiado por Bond a su mujer, al pie del árbol navideño, dos años antes de la edición de Un oso llamado Paddington.

Fiel a ese comienzo, el héroe de la película (con voz de Colin Firth) es peruano, joven, y un apasionado de la cultura inglesa desde que conoció a un explorador en su tierra.

Fascinado por las historias del viajero, Paddington decide convertirse en uno y emprender rumbo hacia Londres donde sueña vivir. Pecién llegado, se ve perdido en la estacion de trenes de Paddington donde lo encuentran los Brown (Hugh Bonneville y Sally Hawkins), que deciden apodarlo con ese nombre y ofrecerle un refugio temporal.

Claro que la ciudad puede ser más dura que la selva, y los peligros mayores.

Así, entre nuevas aventuras y los extragos que trae a la vida de los Brown, Paddington tendrá que salvar su pellejo de una taxidermista muy parecida a Cruella Deville (Nicole Kidman).

Aunque simple y de base conocida, el cuento está bien contado, con dosis de inocencia, picardía, humor, emoción y producción de valores propios de las comedias dedicadas al público familiar, aunque goza del aplomo dramático del cine europeo.