Paddington 2

Crítica de Jesús Rubio - La Voz del Interior

El nuevo filme sobre el popular personaje de la literatura infantil es muy entretenido y fluye con naturalidad. No tiene un argumento rebuscado y consigue dejar a todos contentos.

Al comienzo de Paddington 2, un oso y una osa colgados de un puente salvan a un oso pequeño de la corriente del río. La osa que le tiende la mano es la tía Lucy, el pequeño es Paddington. Años después, cuando Paddington ya está integrado a la familia Brown y aceptado por todos en el barrio de Windsor Gardens, el oso se encuentra con un libro móvil de Londres en una casa de antigüedades. Y se da cuenta de que es el regalo de cumpleaños ideal para su tía Lucy, porque, cuando lo salvaron del río, Lucy y su esposo estaban planeando visitar esa ciudad.

El primer problema es que Paddington no tiene el dinero para comprar el libro, situación que lo lleva a realizar todo tipo de trabajos para juntar la plata. El segundo problema es que, cuando ya está a punto de comprarlo, el libro es robado por un misterioso ladrón. Y el tercer problema es que el único sospechoso del robo es Paddington.

Este es el simple argumento de la película dirigida y escrita nuevamente por Paul King, basada en el famoso personaje de la literatura infantil del Reino Unido creado por Michael Bond.

En 2014 se estrenó su primera versión para cine, con voz de Ben Whishaw (en su versión original). Si bien la historia del oso de abrigo azul y sombrero rojo comenzó como libros infantiles, el personaje se hizo tan famoso que pronto tuvo su serie animada.

En esta segunda parte, la magia del cine vuelve a consistir no tanto en la originalidad de lo que se cuenta sino en cómo se disponen esos elementos y recursos que muchos pueden considerar lugares comunes.

El secreto de Paddington 2 está en su nobleza y en su enorme capacidad para que el ritmo de la historia fluya con naturalidad. Los chistes físicos, los diálogos y las situaciones graciosas ayudan a que el espectador no se distraiga un segundo y se entretenga como un niño.

Las actuaciones se ajustan perfectamente a la trama y algunos personajes se destacan por su gracia y su carisma, como el villano encarnado por Hugh Grant y el cocinero de la cárcel protagonizado por Brendan Gleeson.

Paddington 2 es buena porque no peca de vueltas de tuerca innecesarias ni de nada rebuscado o que esté de más. Es la clásica comedia de aventuras con principio, nudo y desenlace que entretiene y emociona.

La tarea de hacer un producto de estas características podrá parecer fácil, pero lograr tal nobleza y simpleza y amabilidad quizás sea lo más difícil del arte cinematográfico. La película cumple con su cometido y colma las expectativas del espectador que va al cine a ser feliz por un instante.