Océanos

Crítica de Hugo Zapata - Cines Argentinos

Jacques Perrin es un conocido actor francés que en los últimos años se rebeló como uno uno de los mejores directores que trabajan en el género documental con peliculones increíbles como Microcosmos y Tocando el cielo, que tuvieron las suerte de pasar por las salas argentinas.
Perrin nos sumergió en el mundo de los insectos y luego las aves con una intimidad que no había logrado el cine hasta entonces y este año creo que presenta su trabajo más ambicioso.
Océanos es un documental bastante especial del sello Disney Nature, donde el director francés abordó el género desde una óptica distinta.
El film es una experiencia para sentir.
Lo que vas a vivir con este estreno sólo lo podés conseguir en una pantalla grande de cine y es imposible de recrear en tu hogar por más grande que sea el televisor que tengas o el sistema de sonido con el que cuentes.
La película es un fantástico paseo por todos los océanos del planeta con la particularidad que vas a vivir y sentir el mundo de las especies marinas como nunca lo hicistes con anterioridad.
Este es un filme especial de Perrin por dos motivos.
En primer lugar lo hizo pensando en los chicos. De hecho, la historia arranca con un pibe que quiere saber qué son los océanos.
Ese es el puntapié inicial del viaje.
En la actualidad tenemos canales de televisión que emiten 24 horas documentales sobre estos temas.
Sin embargo a diferencia de sus trabajos anteriores a Jacques no le interesó darle a los chicos una lección de biología, donde les llenara la cabeza de infomación, su intención fue que vivieran el mundo marino como nunca lo experimentaron en una película.
La información técnica creo que se puede conseguir en otro lado.
Ahí es donde entra en juego el talento de este maestro. Océanos recorre 50 países (incluido Argentina) y captura también las riquezas de los mares y las especies marinas como si la cámara fuera un ser vivo más que pertenece a ese ambiente.
Muchos momentos espectaculares que a lo mejor duran segundos, como las secuencias de las ballenas, llevaron meses de planificación.
Por supuesto, el film hace hincapié también en los desastres que el hombre genera con la pesca ilegal y la contaminación.
Sólo hay una escena, bastante dura de ver, donde el director recrea las masacres que los pescadores hacen con los tiburones. Todo eso se hizo con animación computada pero es tan real que mucha gente piensa que toda la película es igual.
Pobre Perrin con su equipo estuvieron cuatro años laburando en este ambicioso film y la gente después cree que todo son efectos especiales.
Me pareció genial la manera en que se trabajó el mensaje ecológico. En lugar de llenarle la cabeza a la gente con lo mal que están las cosas y más mensajes apocalípticos, el director trabajó su mensaje haciendo hincapié en la belleza de los océanos y las especies que viven en ese ambiente.
Es como que Perrín expresa “esto es por lo que vale la pena pelear y cuidar”.
Esto es por lo que vale la pena comprometerse, esto es por lo que vale la pena hacer algo para detener el daño que generamos en los mares y océanos como humanos.
De regreso en las casas o las aulas después se puede profundizar sobre las cuestiones técnicas de las especies, pero esa no es la intención del film.
Como mencioné antes Océanos se hizo para sentir.
La única crítica negativa que tengo con este estreno, pero no va afectar mi calificación, ya que no tiene que ver con el laburo del director, es que a la versión para el continente americano Disney le corto 20 minutos.
En Europa la van a ver completa y es una pena porque la película es tan grossa y está tan bien realizada que genera intriga el material que quedó afuera.
Más allá de eso Océanos es un gran estreno para no dejar pasar en los cines.