Ni un hombre más

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Una hábil comedia negra de ribetes Coenescos.

La copia tardó en llegar, y por ende, tuvimos que esperar 45 minutos hasta que la película estuviera lista para la proyección. A los otros críticos les pareció demasiado tiempo de espera tratándose de la privada de una película argentina; los que sí nos quedamos rogamos que la película valiera la pena. De camino a la sala podía verse el poster. El consenso pareció ser inmediato: « ¿Por esto nos están haciendo esperar? ». Y, a pesar de que el rudimentario poster parecía incluirme en ese grupo, tuve un ápice de esperanza, debido a que el guionista y director de esta película, Martin Salinas, fue guionista de varios episodios del inolvidable unitario televisivo de los hermanos Borenzstein llamado Tiempofinal. 85 minutos más tarde, comprobé que hice bien en mantener esa esperanza.

¿Cómo está en el papel?

Esta es la historia de Charly, un joven en sus veintes, que está a cargo de una remota hostería cerca de las Cataratas del Iguazú, y cuyos días empiezan a complicarse cuando una pareja cae a dicho lugar con un muerto –que había sido secuestrado- en el baúl de su auto. Llegados a la hostería, la pareja forcejea en el baño y el hombre muere al golpearse con la bañera, lo que da inicio a una serie de situaciones desopilantes inscritas en el mejor humor negro.

Se trata de uno de esos guiones que no se pueden describir en profundidad, porque de hacerlo, se estaría contando la película y no es mi intención. Tengo motivos: esta película posee un guión muy sólido que «narra», y lo hace muy bien; esto es algo digno de aplaudir en un panorama cinematográfico donde esta necesaria habilidad adolece a manos de una bajada de línea política, y a las pretensiones de imitar movimientos muertos ya hace tiempo.

La estructura está perfectamente clara, y los elementos que contribuyen al tema de la película -la supervivencia- están adecuadamente dispersados y manifestados en el film, haciendo un muy buen uso del subtexto.

Los personajes están muy bien desarrollados y nos recuerdan a los de los hermanos Coen, cuyos protagonistas son de pocas luces y cometen actos criminales, que si bien tienen su cuota de «horrorización», también la tienen de risa. Los diálogos son impecables: hay respuestas y acciones de los personajes que no sacan risitas, sino carcajadas.

¿Cómo está en la pantalla?

Técnicamente la película está muy bien: una buena fotografía con iluminación y planos justos, y un movimiento de cámara solo cuando es necesario, lo que a veces resulta en una búsqueda estética interesante. Los actores, todos buenos, en particular Valeria Bertucelli y Luis Ziembrowski, de cuyas interpretaciones surge la gran mayoría del humor en la película. Estas interpretaciones son disfrutables más que nada debido a que los actores tuvieron roles jugosos con los cuales trabajar. En fin, ambos aspectos pueden brillar porque se sostienen en un guión muy bien armado.

Conclusión:

Esta película no es una obra maestra, pero tiene suficientes méritos por arriba del promedio como para ser considerada como tal. Graciosa, intrigante y muy recomendable. Los espectadores argentinos somos los primeros en tirar piedras a nuestro propio techo pero, nobleza obliga, se debe reconocer a una película nacional que se propuso simplemente -y sin ninguna agenda predeterminada- narrar, y que lo ha hecho muy bien. Salinas, ante ti me quito el sombrero y espero tu próxima película.