Neruda

Crítica de Pedro Squillaci - La Capital

El hombre detrás del famoso

Para meterse en la historia de Pablo Neruda no hace falta ser un fanático de su obra literaria o un conocedor de la historia política de Chile, simplemente se trata de hacer foco en un hombre capaz de todo por seguir su pasión por las letras y su ideología. Todo comienza en 1948, en el contexto de la Guerra Fría, con el senador Neruda despotricando contra el gobierno. Acto seguido, dada su ferviente militancia comunista, el presidente pedirá su desafuero y comienza el derrotero del poeta. Desde ya que el aura de artista y figura pública sobrevuela a Neruda todo el tiempo. Y Pablo Larraín no escapa a ese perfil. Es más, lo explota al máximo. Muestra su costado contestatario en la arena política y en el debate de ideas, pero también lo expone como un hombre libre y polémico. Capaz de disfrazarse de mujer para que no lo descubra la policía en un prostíbulo, pero sin negarse a besarse con un gay o arrasar con cuanta mujer se tope en su paso. Por momentos es tan desprejuiciado como desagradable; en otros es el emblema de la libertad y será tan leal con la causa comunista como desleal con su esposa, la pintora Delia del Carril, impecablemente encarnada por Mercedes Morán. Cuando Neruda se convierte en prófugo aparecerá en escena el detective Peluchonneau (García Bernal), quien hará una causa personal con su persecución. En esa búsqueda se encontrará a sí mismo y por ese costado pasará lo mejor de la película.