Neruda

Crítica de Alejandro Castañeda - El Día

Otra huida, esta vez planeada y necesaria. Aquí se cuenta la escapada –obligada- de Pablo Neruda, ya famoso y ya senador nacional, perseguido oficialmente por comunista y acechado por un policía que no le pierde pisadas. Estamos a fines de la década de 1940. Su nombre ya tiene peso. En la vida, en la política y en la calle. El Neruda de Larrain nos deja ver, a través de una mirada poco profunda, su obra y su vida. Es un relato que alterna ficción y realidad y apuesta más al impacto que a la certeza histórica. Un film apenas correcto, que coquetea con el suspenso y la biografía, que acredita una buena reconstrucción de época y unos pocos hallazgos. El poeta y político se escapa y el que cuenta esa persecución es un policía que en el camino, como sabe todo buen cazador, va descubriendo también a su presa. Neruda nos muestra, detrás de sus exagerados contrastes, el mundo cambiante de una figura enorme y vanidosa, llena de claroscuros, mujeriego, sensible, conciente de su poder, algo figurón, una aproximación muy calculada que lo pinta como un poeta que conoció todos los excesos y todos los halagos