Necronomicon

Crítica de Mia Revello - Cuatro Bastardos

Necronomicón – El libro del infierno: ¿Otra más del montón?
Luciano Saracino y Marcelo Schapces nos traen un filme que transporta el universo lovecraftniano a Buenos Aires.
Siempre ha sido difícil para el mundo del cine transvasar una obra literaria y mucho más si pertenece al universo de H.P Lovecraft y Necronomicon: El libro del infierno no es la excepción. La trama hace foco en Luis, un simple bibliotecario que vive junto a su hermana Judith, que es invalida. La vida de Luis gira en torno a los libros y las antigüedades, algo muy común en su día a día. Sin embargo, su destino cambia con la muerte de Dieter, un hombre cuyo trabajo era proteger el códice maldito. Ahora es él quien debe encontrar el Necronomicón y evitar que caiga en manos equivocadas.
En un principio, la película nos atrapa con su atmósfera triste y con su aire de literatura gótica. El clima lúgubre, la actitud cruda de los personajes y el entorno solitario de las calles de Buenos Aires nos hacen pensar que estamos en presencia de una historia lovecraftniana y que algo siniestro emergerá de las sombras. En adición a esto, la música de Pablo Borghi le da un tono añejo y melancólico a la historia.
Por lo que se refiere a trasfondo y material bibliográfico, está muy bien logrado. Han encarado de manera satisfactoria la relación de Borges con las obras de Lovecraft y su fanatismo hacia el Necronomicón. Tanto que han reavivado la leyenda del escritor argentino y su historia como protector del libro infernal. El hecho de que esté localizado en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, le otorga carácter verosímil e histórico a los hechos de la película. Asimismo, las numerosas referencias a la literatura de Edgar Allan Poe logran completar el carácter siniestro del filme.
A pesar de todo esto, y a medida que la trama progresa, la historia comienza a perder sus cualidades hasta quedarse corta y, finalmente, nos encontramos con la ausencia del tan terrorífico clímax presente en las historias del escritor de Providence. Cabe agregar que los efectos especiales dejan mucho que desear y arrastran al espectador fuera de la casi perfecta inmersión del principio. El diseño de criaturas, realizado por Salvado Sanz, emula perfectamente la mitología lovecraftniana. Sin embargo, su transición a lo digital ha hecho que se pierda su esencia terrorífica y las convierta en algo cómico y poco amenazante, de alguna manera.
Por otro lado, los personajes estaban muy bien construidos gracias al desempeño de los actores, especialmente Judith, la poseída (Maria Laura Celi), Hipólta, la directora de la biblioteca (Cecilia Rosetto), y Baxter el librero (Daniel Fanego), siendo este el mejor de todos. No obstante, hubo un personaje que parece estar fuera de contexto; el personaje interpretado por Victoria Maurette, Mara. Si bien incluir personajes femeninos es una apuesta innovadora para el universo de Lovecraft, su lugar en la trama podría haberse desarrollado de una manera diferente y podría haber aportado algo mejor a la historia.
En conclusión, Necronomicon: El libro del infierno es una película que se sostiene de muy buenas ideas, referencias y conceptos. Sin embargo, dichas ideas y conceptos se pierden totalmente al momento de trasladarse al plano audiovisual. Podría decirse que es un filme más que no ha logrado captar en su totalidad la esencia de la literatura de H.P Lovecraft.