Necrofobia

Crítica de Jorge Luis Fernández - Revista Veintitrés

Pacto de sangre

La primera cinta de terror en 3D tuvo su debut en el último Bafici; entonces, mientras muchos encontraron defectos en la conversión de formato, el director Daniel de la Vega (Hermanos de sangre) se comprometió a un nuevo procesamiento en 3D para su estreno comercial. Así, finalmente en cartelera, Necrofobia muestra que sus menores problemas son técnicos. Dante Samot (Luis Machín) es un sastre atormentado; tras la muerte de Tomás, su hermano gemelo, está al borde de perder a su bella mujer (Julieta Cardinali) y termina desconfiando de su psiquiatra (Raúl Taibo). El cuadro lo completa el sacerdote de la familia (Gerardo Romano), asesinado en el confesionario por una figura de impecable piloto y sombrero de alas anchas (alguien bien “sastreado”, digamos). Mientras la película apunta al terror psicológico sangriento, o giallo, popularizado en los setenta por Darío Argento (Claudio Simonetti, su habitual compositor, fue reclutado para la banda sonora), la historia sufre fisuras en el guión, especialmente sobre la paranoia de Dante y cómo esta afecta a la trama. Pero es insoslayable la labor de Machín y la dedicación del equipo para lograr un homenaje al género estéticamente atractivo, a la altura de cualquier giallo internacional.