Mundialito

Crítica de Orlando Verna - La Capital

El principio del fin de la dictadura uruguaya

Alentados por los resultados “patrióticos” del Mundial '78 en Argentina, los militares en el gobierno en Uruguay promovieron en 1980, por un lado, un plebiscito que los erigía constitucionalmente en garantes de la atribulada democracia oriental, y por el otro, junto a la AFA uruguaya y a la Fifa, la Copa de Oro con las selecciones campeonas del mundo, al que se llamó “Mundialito”.
Tal el nombre del documental que a través de entrevistas a diferentes personalidades de ayer y de hoy intenta no sólo reconstruir los hechos antedichos sino también poner en tela de juicios los relatos de uno y otro bando político con respecto a ese evento deportivo.
La cuestión es que la dictadura esperaba ganar la consulta y festejar la victoria con el certamen, pero la perdió y la gente salió a la calle a celebrar el triunfo uruguayo en el estadio Centenario y a pedir el fin del gobierno de facto.
Con un relato lineal, una estética propia de la investigación histórica (en la que se mechan antiguas y nóbeles imágenes muchas veces sin las referencias a sus orígenes) y (debido a esto también), una narración quizás demasiado uruguaya, el filme consigue su objetivo: poner en palabras al Mundialito, aunque atravesado por la ideología, los intereses y las visibles mentiras de sus protagonistas.
De este modo, políticos, ex presos políticos, dirigientes (entre los que están incluidos el histórico presidente de la Fifa, Joao Havelange), futbolistas y otros adelantados (como un sospechoso financista griego que negoció los contratos de televisación) enhebran una historia que continúa, dice la película, en una nebulosa en la memoria del pueblo uruguayo. Cabe destacar que los únicos que se negaron a ofrecer sus testimonios fueron el ex contador del certamen, Tabaré Vázquez, y el presidente de la AFA, Julio Grondona. ¿Qué ocultarán?