Mentiras mortales

Crítica de Juan Samaja - CineFreaks

Descarrilado

El relato expone la peripecia del multimillonario Robert Miller (Gere), empresario modelo, exitoso y padre ejemplar en el ocaso de su vida y de su carrera. Pero detrás de esa pantalla idílica se oculta una realidad diferente en la cual se entremezclan la estafa millonaria y la infidelidad. El conflicto se inicia, aunque tímidamente, en el momento en que le comunican a Miller que su exitosa operación de venta de la empresa corre el riesgo de no concretarse. Pero esta situación pasa realmente a ocupar un lugar secundario en el momento en que Miller y su amante vuelcan con el auto en la ruta, ocasionándose la muerte de la muchacha. El accidente amenaza toda la operación millonaria que podría salvar la fortuna de Miller, así como el buen nombre de su familia.

La narración presenta una estructura dramática sólida, bien armada e ingeniosamente dosificada entre los dos lados del conflicto: el fraude y el homicidio. Un poco menos convincentes son las actuaciones de los protagonistas, en particular de Susan Sarandon, cuyo personaje hubiese merecido un poco más de espacio dramático a lo largo del relato, en lugar de contenerlo durante casi todo el relato para darle unas pocas escenas hacia el final. Aún en el caso de haber trabajado con la idea de una esposa que prefiere no ver la realidad de su matrimonio y de los orígenes de su fortuna para conservar las apariencias de un estilo de vida cómodo y de alta sofisticación, el director/escritor debió haber trabajado mejor con el diseño del personaje, brindándole mayores y mejores ocasiones de desplegar dicho carácter, sin lo cual para el espectador todo el final parece como surgido de la nada, sin preparación, inverosímil.

También se ha desperdiciado –a mi juicio- una buena situación dramática en torno a la relación entre el padre y la hija, cuyas escenas de confrontación por el tema del fraude de la empresa carecen de todo peso y efecto duradero en el relato, en parte porque de la hija el film luego no se ocupa mayormente, y en parte porque el personaje principal que sostiene la trama no parece afectarse por el desmoronamiento de su imagen patriarcal frente a su hija.

Finalmente, el desenlace, un poco previsible ya desde el último cuarto de la película, resulta un tanto abrupto y sin imaginación.