Mentiras mortales

Crítica de Blanca María Monzón - Leedor.com

Debut en el cine del escritor Robert Jarecky, con Richard Gere. Bastante olvidable.

Arbitrage es el debut en el largometraje de ficción del escritor y director Robert Jarecky, quien saltó a la fama gracias a su libro Breaking In: How 20 Film Directors Got Their Start, un best seller publicado en 2002 Ha dirigido también el documental The Outsider (2005), ha escrito la adaptación para la pantalla de la novela de Bret Easton Ellis´s The Informers (2008) y produjo el documental de James Toback Tyson (2008), que obtuvo un Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes en 2008.

En su cumpleaños de 60 Robert Miller, (Richard Gere) quien representa el retrato perfecto del sueño americano, no sólo en los negocios, sino en su vida familiar. En la realidad detrás de esa apariencia se encuentra desesperado por vender su imperio a un gran banco. Antes de que se descubra un fraude que ha cometido, pensando en que podría solucionarlo de otro modo. Error, que ha ocultado a su mujer y a su hija, quien trabaja con él.

Paralelamente tiene un romance con una marchante de arte. Y en el momento en que se dispone a deshacerse de su imperio, todo se complica, con muerte -y todo- y se ve enfrentado a los límites de su doble moral, dejando un final abierto al espectador.

El film aborda de manera realista el perfil de los hombres de negocios, responsables directa o indirectamente de la actual crisis financiera. Y por otra hay una intención en la construcción de sus personajes, sobre todo en el de Richard Gere de esforzarse en mostrar todas las facetas que pueden tener los seres humanos, aunque en los verdaderos instantes de dramatismo falla la verosimilitud, es decir la expresión de los sentimientos varía demasiado, y se siente por momentos una cierta monotonía sumada a una presencia muy austera de Susan Sarandon. Y no se llega a lograr una identificación medianamente redentora con Gere.

Un thriller, que podría haber estado mejor construido cinematográficamente, que da cuenta, de que no existe mejor coartada que el Poder. Eso es claro, como lo es el hecho de que apunte a desnudar esa verdad con “las mejores intenciones” sin llegar a lograrlo.

No obstante es probable que el amante del entertainment logre pasar un buen rato ya que no es una mala película, sí olvidable.