Masterplan

Crítica de Vicky Vázquez - Cine & Medios

Medidas desesperadas

Mariano (Alan Sabbagh) está a punto de mudarse con su novia, Jackie (Paula Grinzspan). Todavía les faltan muchas cosas para la casa por eso el cuñado le sugiere un plan, en apariencia infalible: usar la tarjeta de crédito de manera fraudulenta para hacerse de algunos objetos sin tener que pagarlos. Pero la cosa se complica, y Mariano debe sacrificar su venerado automóvil -un Siam Di Tella impecable- utilizado durante el trámite, para evitar ser ubicado. Lo abandona entonces al costado de una vía y denuncia el robo, con la esperanza de que pronto la policía lo encuentre, y todo se resuelva.
Sin embargo, lo que parece evitar son los problemas legales, ya que los personales recién comienzan a aflorar. Tras la crisis del auto surgen las dudas de su pareja, las presiones de los suegros, la particular relación con sus compañeros de trabajo. La insatisfacción de Mariano, que está cada vez más distante e irritable, se hace ver y nadie le cree que esa actitud tenga que ver con el auto.
La película resulta novedosa desde su propuesta visual al utilizar planos con encuadres distintos a lo habitual, y una cámara bastante inquieta, que colabora a darle agilidad al relato. El universo interno y la evolución del personaje de Mariano están reforzados por el uso de los mensajitos que él mismo arma con letras en la puerta de su heladera, y que a veces alguien que los lee le responde.
Una buena comedia de enredos y confusiones, con situaciones y personajes creíbles, imperfectos, y una dirección artística que suma para hacer de "Masterplan" una película muy interesante.