Maracaibo

Crítica de Ariel Abosch - El rincón del cinéfilo

¿Está uno preparado para recibir un cimbronazo que cambie su existencia para siempre?

Cuando en la vida uno logra todo lo que se propone, llega a lo máximo que se puede aspirar, todo circula por los carriles normales y nada hace presagiar que eso se pueda alterar. ¿Uno realmente está preparado para recibir un cimbronazo?. ¿Y para que le cambie su existencia para siempre y nunca vuelva a ser lo que fue?
Sobre estos paradigmas se basa este largometraje del director Miguel Ángel Rocca, quien nos relata la historia de una familia aparentemente perfecta, con un matrimonio prolongado entre los protagonistas encarnados por Cristina (Mercedes Morán) y Gustavo (Jorge Marrale), con un hijo universitario llamado Facundo (Matías Mayer), que tienen una vida acomodada, placentera y apacible.
Gustavo, que tiene que llevar todo el peso de la historia sobre su espalda, es un exitoso médico cirujano, y Cristina es una oftalmóloga del mismo hospital en el que trabaja su marido. Ellos se llevan rtealmente bien, la pasan bien juntos, son compañeros pese a todos los años compartidos, y tienen un hijo que es estudiante de arte, al que lo apoyan en todo lo que hace.
Pero como este film cuenta con varias capas, como una cebolla, que puede circunscribirse al género dramático, al policial o al thriller, es conveniente no divulgar demasiado sobre la trama para que vaya sorprendiendo y desacomodando al espectador
Sólo podemos adelantar los cambios de carácter que tiene Gustavo, pasando de mostrar seguridad, aplomo, osadía, satisfacción, plenitud, a virar a la incomprensión, tristeza, desazón, culpa, que le provocan desencuentros con Cristina, que pese a pasar por estadios similares a los de su marido los va alejando cada vez más.
Él le hace preguntas importantes, ella nunca las responde, siempre calla.
El protagonista prefiere salir siempre a manejar de noche por la autopista, es su espacio para estar solo, reflexionar y tratar de relajarse.
La realidad que están pasando los va a ir martirizando, y haciendo sufrir cada vez más.
El relato no es dinámico, no tiene un ritmo vertiginoso, es más bien pausado y va a tono con lo que va padeciendo este matrimonio.
Hay cosas que sorprenden, otras que son inesperadas, dramáticas y dolorosas, uno en esa situación puede hacer cualquier cosa Jorge Marrale en una actuación estupenda, con una gran capacidad gestual, nos señala por uno de los caminos que una persona puede tomar para tratar de resolver o paliar el problema, aunque no es el único.