Malamadre

Crítica de Rodrigo Chavero - El Espectador Avezado

Elaborar un listado de impresiones, ideas o preconceptos acerca de lo que nuestra sociedad define como una "buena madre", no parece ser una tarea sencilla. Sí, seguramente vos, yo o cualquier persona, tiene una construcción sobre cuales deberían ser las cualidades de este perfil tan delicado y central en la vida de cualquier sociedad. Pero veremos con "Malamadre" que hay mucho para pensar en relación a la importancia capital de este rol.
El trabajo de la directora y guionista Amparo Aguilar ("Furia travesti: una historia de traVajo", 2015) comienza su abordaje con testimonios de distintas madres, que van ofreciendo sus perspectivas, despojadas de solemnidad, y muy cerca de su realidad emocional. Ser una "buena madre", siempre se asemejó a una súper tarea. Es decir, a ser una mujer única, capaz de enfrentar y resolver todos los desafíos que implica la crianza y cuidado de sus hijos. Este documental presente entonces registros de distintas mujeres que movilizan, conmueven. No dejan tela sin cortar. Plantean lo que las angustia, demandan cuidado, ofrecen sus inquietudes a manos llenas...
Siempre digo, que el tema de la maternidad, es uno de los grandes temas de la vida, seas o no del género femenino.
Una madre afecta decisivamente el trayecto vital de sus hijo/as. Entendiendo eso, todo lo que se escucha aquí aporta a poner en relieve aquello que a veces es invisible: la verdadera realidad de las madres, atravesadas por la realidad y con medidos recursos (o no) para enfrentarla. El documental de Aguilar, en ese sentido, comienza muy bien, con testimonios fuertes, plenos de emociones relevadas.
Pero a medida que avanza, las preguntas profundas que venían siendo trabajadas, dejan lugar a otra propuesta, en la cual la directora, explora su propia historia personal con la maternidad. El tono sigue siendo el adecuado, el formato también (se lo ve fresco al registro), pero quizás algunas cosas podrían haberse reformulado (la presencia de los chicos, por ejemplo).
En cierto momento, la directora siente la necesidad de centrar el análisis en su propia historia personal y quizás ahí es cuando desde la butaca algo hace ruido: sentimos que quizás este segmento podría tener otro rumbo, distinto, y ser más funcional a seguir profundizando en los roles maternales y quizás (sólo quizás) cómo se vive en distintas regiones la carga de tareas y responsabilidades asociadas al rol.
Más cuando se avanza con cuestiones más específicas que abren otros planteos: la importancia del dinero y la realización personal, en función de la restricción temporaria que significa pasar más tiempo en el hogar. Luego volvemos al tono sentimental y sentido de seguir compartiendo el caleidoscopio propuesto, en el cual aparecen varias cuestiones relacionadas con esas aristas.
Lo cierto es que hay mucha fuerza en la representación social del rol, que hace que "Malamadre" cobre un sentido interesante: son debates que hay que dar. La elección sexual, el embarazo planificado, la conciencia de la responsabilidad de ser padres, la forma de nivelar sus ansiedades... Estos entrecruzamientos dan mucha información del proceso que es el centro del debate, y es alentador encontrarse con ellos. Sabemos que es difícil cumplimentar la demanda social de ser una "buena madre" (otra vez!), y eso se percibe claramente después de finalizado el film.
En definitiva, "Malamadre" ofrece sólidos rubros técnicos, una discusión necesaria y debo destacar (sin dudas), que algunos testimonios ofrecen un invalorable material para que visibilicemos el crucial valor que significa ser madre hoy.