Lucy

Crítica de Mariana Van der Groef - Proyector Fantasma

“El que mucho abarca poco aprieta”

Cuando uno entra a ver una película de Luc Besson realmente no espera que el relato sea absolutamente lineal, o que cumpla las leyes de la física, ni que sea demasiado realista. Esto se debe a que las películas del director francés se caracterizan por sus escenas “exageradas” de acción, piruetas imposibles y guiones incongruentes. Y como era de esperarse, todo eso vuelve a repetirse en Lucy.
Esta película fantástica de acción nos cuenta la historia de Lucy, quien es engañada por su novio para que entregue un portafolio con un contenido desconocido al Sr. Jang. Resulta que este misterioso Sr. Jang es el capo mafia de una organización china narcotraficante y lo que contiene ese portafolio son cuatro bolsas de plástico con un kilo de droga cada uno. Una vez allí, Lucy es forzada a llevar una de esas bolsas dentro de su cuerpo para luego entregarla en Estados Unidos. Pero antes de cumplir su objetivo, es golpeada salvajemente en el estómago por uno de los mafiosos y el contenido de la bolsa comienza a esparcirse en su interior. Esto causa que sus neuronas se reproduzcan a una velocidad inhumana y pueda utilizar una mayor capacidad cerebral que el común de los humanos, que sólo utilizamos el 10% (hipótesis que se sostiene a través de la película). Utilizar todo su cerebro le da poderes casi sobrehumanos, por lo que puede manipular la materia, los campos magnéticos, la gravedad de la tierra e incluso el tiempo.
En lo positivo, podemos decir que viendo Lucy no se van a aburrir. La película va al grano inmediatamente, lo que la hace muy dinámica y entretenida, con escenas que se suceden rápidamente condimentadas con una banda sonora aceptable.
En lo negativo, se podría sostener que abarca demasiado y consigue poco. La película incluye tantas cosas y habla de tantos temas que termina por no hablar de nada. Empieza con la física cuántica, con las matemáticas aplicadas, con el sentido de la vida, con lo que nos hace humanos y el misterio de la muerte y luego lo mezcla con mafias chinas, tiros y persecuciones que desentonan en gran manera.
Todo esto sin contar los graves errores en el guión, como por ejemplo, ¿Por qué le van a poner una bolsa en el estómago y luego la van a patear justo en el estómago los mismos miembros de la mafia, que son quienes están interesados en que esa droga llegue intacta a destino? Si realmente utilizar por completo su capacidad cerebral le da el poder de hacer lo que quiera, ¿por qué necesita la cooperación de la policía para parar a los mafiosos? ¿Porqué dejar que éstos mueran en una balacera cuando ella puede con un solo movimiento de mano despojarlos de sus armas? Hay muchas cosas que no se terminan de entender y que parecen forzadas.
De todas formas no podemos dejar de nombrar a Scarlett Johansson, quien se pone la película al hombro y si bien su actuación podría haber sido mejor, es buena y acorde al tono de la historia. La acompaña un Morgan Freeman vacilante en el papel del catedrático que explica la ciencia detrás del film pero que no aporta demasiado (amamos a Morgan Freeman, pero en esta película es intrascendente). Y por último el Sr. Min-Sik Choi (Old Boy), que encarna al jefe de la mafia china y que pasa sin pena ni gloria.
En conclusión, si al ver Lucy se olvidan de analizarla y se despojan de cualquier prejuicio que puedan tener, quizás pasen un buen rato.