Luciferina

Crítica de Victoria Duclós Sibuet - EscribiendoCine

Lo nuevo, lo típico y los excesos

Luciferina (La bautizada por el demonio) (2018) es la primera entrega de la saga La trinidad de las vírgenes de Gonzalo Calzada. Un modelo de cine de género nacional con los elementos típicos, escenarios interesantes y algunos excesos.

Natalia es una joven de 19 años introvertida aspirante a novicia con un extraño don que le permite ver el aura de la gente. El suicidio de su madre la obligará a salir del convento y enfrentar un secreto que su familia oculta sobre su pasado y sobre el origen de este raro don.

La Trinidad de las Vírgenes es una saga de tono fantástico escrita por Gonzalo Calzada, la cual narra las historias de tres jóvenes vírgenes que, en la misma noche y en extremos opuestos de Buenos Aires, son víctimas de un estado de posesión. Luciferina (La bautizada por el demonio) es la primera historia, a la que le sigue Inmaculada y finalmente Gótica. La saga tiene prevista una versión cinematográfica y una versión novelizada que complementa y amplía el universo de la saga.

Algo típico del género de terror como es la posesión demoníaca, pero desarrollado en el escenario de una isla del Tigre es la apuesta más que interesante para explorar. Las imágenes tan fuertes que complementan con el trabajo del sonido perturbador cargan el ritmo de nervios y sobresaltos. Y construyen el siempre efectivo escenario ya conocido del terror.

Quizás lo más complicado de digerir sea el tono general llevado casi a un neutro extranjerizado que se torna extraño; en lugar de decidir explotar la propia esencia argentina en todos sus niveles. La segunda mitad comienza a extenderse con demasiadas vueltas de tuerca que se alejan radicalmente de la propuesta inicial. Todo se transforma de forma tan apurada que cae en el apoyo de mucho diálogo y monólogo explicativo para saltar a una resolución que suena a derrape lleno de excesos.