Locos por los votos

Crítica de Federico Cobreros - Alta Peli

Will Ferrel, y Zack Galifañss… Galoefen… Garfiline…
¡Will Ferrel y el gordito de Hangover juntos! ¿Qué puede salir mal?
Con ustedes, la mejor comedia del año.

CON LA RISA EN EL CUERPO

¿Cómo medir la efectividad y excelencia de una comedia? ¿Por sus actuaciones? ¿Por el nivel de chistes o gags que podemos ver? ¿Por cómo se ríe la gente en la sala?
No, el nivel de efectividad de una comedia se mide en el cuerpo. Así es. Y en mi caso, salí del cine después de ver Locos por los Votos con dolor en mis abdominales y con una tos bastante molesta, consecuencia DIRECTA de lo mucho que me reí con esta película. Lejos, la mejor comedia del año.

Y DIOS SIN CRACIA

Es cierto, la carrera electoral norteamericana NADA tiene que ver con la argentina. Y es algo que la mayoría de la gente se encarga de recalcar y comentar casi hasta el hartazgo. Es entendible, estamos en una Argentina un tanto sensible con temas políticos, por lo cual, la gente todo lo siente autorreferencialmente. No se dejen engañar por ahí, Locos por los votos es una comedia sólida y excelente.

A ver, cuando se estrenó Apollo 13 -y fue tan bien recibida por la crítica- nadie se detuvo a pensar en NUESTRA carrera espacial argenta. Bueno, acá debería pasar lo mismo.
Les recomiendo sentarse y reírse un buen rato de lo que ven en la pantalla.

CÓMO SORPRENDER

Es el tema más complicado en una comedia, en un mundo donde todo está inventado, todo está filmado, donde la realidad supera a la ficción, The Campaign (más corto que el nombre en español) hace lo que tiene que hacer: muestra lo «inmostrable». No les quiero adelantar gags, ya que les sacaría efectividad y gracia, pero en una senda similar a los hermanos Farrely, The Campaign dice y muestra cosas políticamente incorrectas (nunca mejor utilizada la frase).
Es verdad, seguramente si han leído por ahí sabrán la mayoría de los gags y chistes (una pena), porque les quita el efecto deseado. Y hasta he escuchado por ahí que Zach Galifianakis hace su personaje de siempre -cosa completamente alejada de la realidad- ya que el personaje que compone NADA tiene que ver con sus personajes deHangover o Due Date. Will Ferrel por otro lado, sí hace acordar al genial y único Ron Burgundy, pero eso no tiene nada de malo. Digamos que si vamos a ver una peli con Will Ferrel, sabemos qué vamos a ver y con qué encontrarnos, porque es en definitiva lo que QUEREMOS ver.
No obstante, les puedo asegurar que, si bien algunos chistes son esperables, todo termina siendo efectivo y funcional.

¿LA TRAMA COMO EXCUSA?

Los yanquis tienen entre miles de cosas reprochables una virtud, y es la de ser los primeros, y los más despiadados críticos de su propia sociedad. Esta película no es la excepción, y si bien creo que podría haber ido un poquito más al fondo con la crítica, lo que hacen los dos candidatos por el poder no es nada que no se haga realmente. Si bien no literalmente como lo vemos en pantalla, las campañas son así de desleales y traicioneras. Los dos maestros titiriteros entre bambalinas, compuestos por los completamente desaprovechados John Lightgow y Dan Aykroyd, quieren imponer chanchullos turbios con sus manejos multimillonarios, para lo cual necesitan poder manejar a los candidatos, uno por vez, llegado el momento.

Todos sabemos de qué se está hablando en la película, pero con unos gags tan efectivos y con dos actores tan excelentes, pero esta comedia, en vez de hablar de política, podría habérselo gritado al público en la cara, y es precisamente allí donde esta «autocritica» se queda algo corta.
De todos modos, el objetivo principal de una comedia es hacer reír. Como para quedarse pensando y estrujarse el mentón con los ojos entrecerrados, vayan a ver Michael Clayton y no The Campaign.

CONCLUSIÓN

En un año bastante flojo de comedias, Locos por los Votos sale victoriosa, cabeza a cabeza con Ted, porque ambas hacen esos chistes que solo decimos entre amigos y en confidencia. De eso se trata la risa, de soltar y dejar salir al demonio pícaro interior por un rato, ya que luego de la película, volveremos a guardar las formas.
Locos Por Los Votos es sólida, efectiva e hilarante, quizás no acorde para la mayoría del público argentino, es verdad. Como alguien me comentó por allí: es solo apta para fanáticos de Saturday Night Live, y es un comentario bastante acertado, ya que en EE.UU este «late show» está en televisión desde el año 1975 ininterrumpidamente, y seguramente aquí en Argentina habría durado lo que una campaña política…