Life: vida inteligente

Crítica de Fernando Sandro - Alta Peli

Calvin, el séptimo pasajero.

No se le puede negar eclecticismo a la carrera del sueco Daniel Espinosa. Desde su país natal al arribo en Hollywood con dos títulos como Protegiendo al enemigo y Crímenes ocultos, fue del drama, al thriller y la acción; cierto, con resultados dispares. Con Life: Vida Inteligente se asoma a la ciencia ficción y el terror, y más allá de algún clima claustrofóbico, cuesta encontrar un rasgo común entre sus trabajos.

Película por encargo, que en su momento se especuló podría ser una precuela (al estilo Prometeo) para una futura película de Venom (si, el de El Hombre Araña); se entiende que es una película chica, que no tiene ninguna aspiración de quedar en la panacea del género. Sin embargo, desde esa humildad, logra mejores resultados que varias de las que prometían más. Escrita por Rhett Reese y Paul Wernick, el dúo detrás de Deadpool y Zombieland, quizás sea por ahí donde deba buscarse el estilo del film, pochoclero y al grano.

Seis personajes, científicos cada uno de una rama distinta, de países diversos, se encuentran en la base espacial Pilgrim que ha conseguido orbitar en el Planeta Marte y traer una muestra celular de lo que pareciera ser la prueba de vida extraterrestre. El grupo heterogéneo convive entre sí, hay quienes hace más tiempo que están en la base, hay quienes quieren regresar con sus seres queridos, y quienes quieren seguir investigando. La muestra que capturan es un ser unicelular, que responde a los estímulos, y evoluciona cuando se le crea un hábitat de vida. Todo marcha a la perfección, tienen la orden de analizarlo en el espacio sin regresar a la Tierra hasta no estar seguros de los resultados; y hasta el espécimen recibe un nombre, Calvin, puesto mediante un sorteo de escuelas primarias.

Algo sucede, sino no habría película, un descuido hace que Calvin se sienta en peligro, que sienta la necesidad de sobrevivir, descubriéndose que es más inteligente y menos adorable de lo que parecía ¿Cuáles son los peligros? Claro, los humanos, a los que debe eliminar de uno en uno.

El primero que dijo Alien se llevó un premio. Eso es lo que hace los clásicos, crean un patrón que después tratarán de seguir muchísimas películas. Life es tan deudora de Alien como lo era Event Horizon, Lifeforce, o hasta Creature. La línea de un grupo de astronautas aislados en el espacio y una amenaza que los acecha de a uno dejándolos prácticamente indefensos, es casi inevitable de no ser comparada. Lo interesante de este film es que lo admite.

Si bien hay escenas que parecen hasta calcadas, Life no replica esa atmosfera oscura, tétrica, y hasta resulta menos encerrada. Cada personaje tiene su función y sus características particulares, por lo que no constará empatizar con ellos.

Con un primer tramo más abocado a lo científico, y por consiguiente más explicativo y lento; el ritmo se sostiene y nos prepara para una segunda parte de muchísima tensión, que no escatima en sangre y alguna sorpresa. Los personajes están bien construidos, y hasta Calvin, que no es más que un molusco, tiene personalidad; quizás este sea su aporte distintivo, la inteligencia mortífera de su criatura.

El rubro actoral encabezado por Jake Gyllenhaal, Ryan Reynolds, Rebecca Ferguson, y Olga Dihovichnaya, se muestra correcto, con química, y solvente para lo que pretende esta propuesta.

Life por momentos explica en palabras lo que se entiende en acciones, y sí, tiene un tufillo a “esto ya lo vimos”. Pero no puede negarse su efectividad, acapara nuestro interés y lo sostiene con el suficiente vértigo – gran aporte en la musicalización de Jon Ekstrand – hasta el final que no por previsible es menos disfrutable.

Conclusión:
Mejores historias ya han sido contadas en el cine, y Life se adapta a ellas para entregar una película muy divertida, con terror, algo de dramatismo, ciencia y acción. Para pasar poco menos de dos horas aferrado a la butaca y con el balde de pochoclos cerca está más que bien. ¡Cuidado con los sobresaltos que no se nos caiga la gaseosa!