Leal

Crítica de María Inés Di Cicco - La Nueva Provincia

La rebeldía juvenil sigue siendo la fórmula

Llegó la tercera entrega de la serie Divergente, dividida en dos partes, con caras nuevas y mucha acción.

Divergente siguió a Beatrice Prior, una chica de 16 años, que vive en una sociedad postapocalíptica que reparte a sus miembros en cinco facciones que luchan contra los males que los llevaron a la guerra.

En Insurgente, "Tris" Prior procuraba resguardar a sus afectos de los peligros mientras atravesaba conflictos personales sobre la pena y el perdón, la identidad y la lealtad, la política y el amor.

En Leal, Tris debe tomar decisiones que involucran una vida futura, más allá de los límites de Chicago y su sentido de lealtad.

Se explica que para mejor desarrollo de la historia, nos la ofrecen en dos partes, como ya sucedió con los finales de otras series literarias llevadas a pantalla, Y habrá que esperar a la próxima --Ascendente, en 2017-- para evaluar el resultado.

Por ahora tenemos a una heroína que luce más adulta y sexy en pantalla, rodeada prácticamente del mismo gran elenco que la secundó, con presencias como la de Naomi Watts como líder de los Sin Facción, y Jeff Daniels como el dirigente más allá del muro.

Mucha acción, mucha más construcción de escenarios y artefactos por computadora. Mucho ruido pero no tantas nueces es lo que encontramos al cabo de las poco menos de dos horas de relato sin créditos.

¿Si la sensación es real o se debe a la sobreabundancia de estímulos y similitud temática de esta saga con Los Juegos del Hambre? Quizás lo sepamos tomando a cada serie individualmente.

Hay que tener en claro que con Leal se busca lo que luce: acción, rebeldía juvenil con ansias de cambiar un mundo injusto y --cuidado con esto-- gente de armas tomar para lograrlo.