Las ventajas de ser invisible

Crítica de Alan Echeverría - Cinéfilo Club

Cómo llegarle al espectador con un film pequeño y bien narrado

Las ventajas de ser invisible nos remite a la historia de Charlie, un jovencito sumamente tímido, ese típico muchachito al que las películas norteamericanas con temática escolar nos muestran como retraído, apartado, huraño, pero de gran corazón. Para él, que viene de sufrir el suicidio de su primer amigo y el acecho de su enfermedad mental, los días en la secundaria son un fastidio, hasta que conoce a un grupo de personas en el que parece encajar a la perfección y sentirse por fin a gusto.
Lo que nos ofrece la cinta es una conjugación muy buena de todos aquellos elementos que permiten que el espectador se sienta conmovido y experimente escena a escena distintas sensaciones. Casi todas ellas tienen que ver con la melancolía, la angustia, los miedos. Aborda todos esos asuntos que marcan un antes y un después en la adolescencia, como el primer beso, las drogas, la música, la homosexualidad, la fuerza y el dejo de tristeza que genera a la vez el amor juvenil y demás.
Charlie explaya sus más íntimos sentimientos a través de la escritura, como una forma también de relato del film. Sin lugar a dudas, Las ventajas de ser invisible está bien lograda porque toca el interior del público, sabe llegarle a base de un drama prolijo, bastante lento pero efectivo.
Con actuaciones realmente interesantes y alguna que otra pizca de comedia, queda la sensación de que algo le ha faltado para subir uno o dos peldaños más en la escalera de las películas trascendentes.

LO MEJOR: lo bien que se manejan las emociones. Por momentos conmueve. Buenas interpretaciones.
LO PEOR: si bien es un drama, en ciertas instancias peca de ir más lento de lo que se espera.
PUNTAJE: 6,60