Las noches son de los monstruos

Crítica de Marcelo Cafferata - LúdicoNews

Después de su paso por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Sebastián Perillo estrena su nueva realización, su segundo filme como realizador, “LAS NOCHES SON DE LOS MONSTRUOS” en donde mezcla varios registros para narrar una historia que suma elementos fantásticos y de terror a un relato con ritmo de thriller enmarcado dentro del mundo adolescente.

Perillo demuestra en este nuevo trabajo su amor por el cine de género y luego de su debut en “Amateur” (2016) – se encuentra nuevamente acompañado por Esteban Lamothe y Jazmín Stuart en los protagónicos-, toma ahora mayores riesgos para poder plasmar el guión de Paula Marotta dentro de una realización más contextualizada en el cine independiente, jugando con elementos que pertenecen a diferentes géneros y aumentando el desafío.

La protagonista de la historia es Sol (Luciana Grasso, a quien conocemos por “Al morir la matinée” y “El secreto de Julia”) una adolescente que está atravesando un momento difícil en su situación personal. Al complicado mundo propio de su adolescencia, se suma la decisión que toma su madre (Jazmín Stuart) de que ambas se muden a la casa de su actual pareja (Estéban Lamothe), iniciando de esta manera una nueva convivencia.

Este cambio de pueblo que implicará todo un particular proceso de adaptación a una dinámica familiar diferente y sobre todo, la manera de vincularse con la pareja de su madre generando momentos de incomodidad y de una sensación de invasión a la privacidad bordeando el intento de abuso, un vínculo fuerte y enrarecido.

También juega un rol fundamental el hecho de ser “la nueva” en el colegio y por lo tanto, el centro del bullying y el maltrato al que la someten, particularmente, tres de sus compañeras.

Paralelamente a todo esto, se desarrollará la historia del vínculo que se genera entre Sol y una perra blanca, luego de una mordedura, que será quien la proteja de todo este tipo de situaciones donde aparece el peligro. La tensión que se percibe en el ambiente frente a las pulsiones y el instinto animal se subrayan, además, a partir de la noticia de un puma que anda suelto por el pueblo que contribuye al clima enrarecido que enriquece la propuesta.

Para amalgamar todo lo que el guion plantea, Perillo maneja prolijamente los vínculos entre las diferentes partes de la historia y los cambios de registro que se proponen: facilita el diálogo entre los toques sobrenaturales (la mordedura y el coqueteo con la licantropía, la fuerte conexión entre Sol y la perra), el tránsito adolescente, la violencia de género y los abusos y el planteo de sororidad que sobrevuela la historia.

Incluso, con algunos toques de comedia, “LAS NOCHES SON DE LOS MONSTRUOS” evoca a un cine de fines de los setenta y principios de los ochenta, y leída desde ese punto de vista logra funcionar muy bien, no sólo como un homenaje de un cine de terror alejando de la parafernalia de los efectos especiales sino como una relectura de aquellas historias (hay dejos de Stephen King, Joe Dante, De Palma) sino también en aplicar aquella lectura al contexto actual con personajes bien plantados en el aquí y ahora.

POR QUE SI:
» Historia que suma elementos fantásticos y de terror a un relato con ritmo de thriller enmarcado dentro del mundo adolescente «