Las estrellas de cine nunca mueren

Crítica de Diego Curubeto - Ámbito Financiero

Para los amantes del mejor film noir, Gloria Grahame siempre será la chica salvaje que le quemó la cara a Lee Marvin con café hirviendo en "Los Sobornados" ("The Big Heat", Fritz Lang, 1953). Adelantada a su época no para bien, parece-, fue acusada de abusar del hijo de 13 años de uno de sus maridos, el director Nicholas Ray, que la dirigió junto a Humphrey Bogart en "Un lugar solitario" ("In A Lonely Place", 1950). El escándalo explotó cuando la actriz se casó con el joven ni bien fue mayor de edad.

Es una pena que este sólido drama no se ocupe más de su pasado como gran actriz de Hollywood. Apenas hay un par de referencias a Bogart y un clip de ella recibiendo el Oscar a la actriz de reparto por "Cautivos del Mal" ("The Bad and the Beautiful", Vincente Minelli, 1950), dado que el guión está basado en las memorias de su ultimo amante, un jovencito inglés aspirante a actor al que doblaba en edad, con el que intimó entre 1979 y 1981 fecha de la muerte de la estrella que, como indica el título original, no ocurrió en Liverpool).

La primera media hora, que enfoca la explosión pasional entre el joven y la ex diva, casi promete una obra maestra el estilo "Sunset Boulevard", pero más realista y menos glamorosa. La actuación de Annette Bening como Grahame es extraordinaria, y aquel bailarin precoz de "Billy Elliot", Jamie Bell, la acompaña bien (y como el elenco incluye a Julie Walters y Vanessa Redgrave, está todo dicho). Luego, el rubro que eleva el nivel es la impresionante fotografía de la polaca Urszula Pontikos. Ahora, lo cierto es que el director McGuigan, el de "The Acid House", pierde el equilibrio entre melodrama pasional y culebrón.

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