Lady Macbeth

Crítica de Melody San Luis - Fancinema

DEMASIADO TEATRO

No se puede analizar Lady Macbeth sin insertarla en las discusiones que se han dado, en los últimos años, en el mundo del cine por las denuncias de abusos. Nos encontramos aquí con una mujer que se rebela al orden dado y se impone al rol que se espera socialmente de ella. Es imposible dudar que la historia es interesante, pero como ha sucedido siempre en la crítica, las discusiones políticas interfieren bien y mal en el análisis del arte. Un tema políticamente correcto no es sinónimo de una buena producción. Puede que ambos intereses se unan y eso es muy bueno, pero este no es el caso. A Lady Macbeth le falta fuerza, se apoya demasiado en la historia, pero no tanto en cómo se cuenta.

Uno de los intereses que persigue el film es mostrar cómo la protagonista se rebela. Vemos así cómo cambia su forma de actuar ante los demás. Sin embargo, esto no se da de manera natural. Lo más notable es la imagen de ella en ese sillón, donde vemos a la protagonista mirar a la cámara y cómo su cara se va transformando a medida que ocurren diferentes acontecimientos. Se entiende perfectamente lo que se quiere mostrar, pero aparece de manera sobreactuada porque sus acciones se desarrollan casi sin emoción ni fuerza. Sin embargo, en el personaje del amante sí podemos observar cómo impacta el cambio. Las escenas en las que aparece muestran una evolución en él que dejan como consecuencia un personaje totalmente distinto al que fue presentado al principio del film.

El hecho de que las relaciones entre los personajes no terminen de construirse del todo es otro de los puntos que quita solidez a la película. Las reacciones y acciones que realizan son, ante esto, muy artificiales. No es posible justificar cómo los personajes pasan de desconocidos a íntimos de un momento para otro. De esta manera, los diálogos aparecen forzados. Aun entendiendo que hay una intención notable de imitar el estilo de actuación teatral, el recurso queda forzado al no verse conectado con otra motivación más que el artificio mismo.

Este estilo de escenas y actuaciones del tipo teatral tiene, aun así, sus pro y sus contra. No es un recurso que resulte novedoso, ni el mejor llevado a cabo. Tiene cierto impacto, es verdad, por momentos funciona. Pero el abuso tiene como resultado que las actuaciones pierdan peso. Especialmente en Lady Macbeth es difícil definir si su actuación es mala o es la intención que sea tan forzada, pero aun así el artificio no cumple con su objetivo.

Otro de los grandes problemas de la película es la falta de fluidez. Incluso con su poca duración, parece extenderse demasiado. Son bastante previsibles las acciones de los personajes y esto le quita sorpresa. Si a esto sumamos que el cómo no termina cumpliendo su objetivo, nos encontramos con una película que se hace eterna.