La Purga por siempre

Crítica de Catalina Dlugi - El portal de Catalina

Todo indica que esta película será la última de la serie creada en el 2013 por James de Mónaco, autor del guión, que cuenta con la dirección de Everardo Gout. Lo que empezó como una distopía violenta, con la teoría de descargar bajos instintos asesinos una vez por año, en los Estados Unidos, licencia para matar durante doce horas seguidas, para mantener la paz el resto del tiempo, fue la excusa para todo tipo de atrocidades: ricos secuestrando humildes para cazarlos en su coto, acumulación de crueldades y violencia amplificada. Fue una saga exitosa que en esta entrega se mete con acontecimientos que remiten a los últimos días del ex presidente Trump pero con trazo grueso. Algo así como, después de tirar nafta para apagar un fuego llega la redención con un giro que se supone políticamente correcto pero tan elemental como oportunista. Durante la película que tiene un ritmo apabullante de violencia en aumento y nunca decae en la acción, se muestra la discriminación hacia los mexicanos, de parte del heredero de un campo lujoso, como de los militantes de la “basura blanca” de ultraderecha que quieren pureza en su país. Cuando la purga termina queda la mecha encendida para poner a todo un país en guerra y allí los fanáticos ya no diferencia entre inmigrantes residentes ni blancos ciudadanos amigables, y lo único que queda para los que no se plieguen a la violencia exaltada es huir y refugiarse en México o Canadá. Tortura, acción, muertos sembrados a cada paso, huidas en motos, camiones, todo junto en un coctel explosivo y morboso.

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