La mirada del colibrí

Crítica de Mariana Ruíz - CineramaPlus+

Francisco de Amorrortu es un hombre de 75 años que vive en las cercanías de Pilar, más precisamente en “El campito”, provincia de Buenos Aires. Se dedica a luchar contra la devastación que se ejerce sobre la naturaleza, en donde el hombre y la maquina ingresan sin pedir permiso a pesar de las leyes que rigen la preservación de estos paisajes naturales. Para esto, reúne pruebas para denunciar a los emprendimientos inmobiliarios que construyen en lugares donde no deberían hacerlo, dando lugar a la ruina de esos suelos.

Pablo Leonidas Nisenson nos muestra, en este documental, la lucha insistente y perseverante de este hombre por mantener con vida al ecosistema. Mediante el seguimiento que la cámara le hace a Francisco, lo acompañaremos desde que se levanta hasta que finaliza el día, pasando por su rutina en la reflexión y esa observancia de la naturaleza que realiza con mirada atenta y preocupante.

El director eligió tratar el documental en un tono académico, por lo que la trama fluye de manera lineal, sin matices. La mayor parte de la película se basa en la entrevista a Francisco, y por momentos se torna densa y aburrida. Fácilmente se puede perder el hilo conductor de lo que está explicando. Presenta mucha información y cuesta seguir los conceptos que expone, pocas pausas se producen entre respuesta y respuesta que son demasiado largas y carecen de algún aditivo para que se transiten con mayor dinamismo.

En numerosas ocasiones se muestra al equipo de producción prestando atención a los argumentos de Francisco, y en sus rostros se refleja distracción y hasta cierta desavenencia ¿No será un indicador para ver como el espectador recepcionará la cinta? Deben destacarse las tomas panorámicas sobre la zona del río Lujan que son retratadas por el mismo Francisco desde un helicóptero. La fotografía es adecuada y remarca los momentos del día.

Un colibrí aparece en una escena, vuela y sobrevuela la ventana del protagonista. Sin embargo, al documental no le sucede lo mismo, quedando la trama en un segundo plano. Al margen de la manera en que está construido, es más que válida la lucha de este hombre por dejarle a sus nietos un lugar mejor en el que vivir, que es en realidad lo que intenta transmitir la película.

Por Mariana Ruiz
@mariana_fruiz