La idea de un lago

Crítica de Paola Jarast - Fancinema

DE NACIMIENTOS Y AUSENCIAS

Tras su premiada ópera prima del 2011 Abrir puertas y ventanas, Milagros Mumenthaler realiza La idea de un lago, una película inspirada libremente en Pozo de aire, un libro de fotografía y poemas de Guadalupe Gaona. Este sensible relato atraviesa distintas etapas de la vida de Inés (Carla Crespo), una fotógrafa que está a punto de ser madre por primera vez y transita en soledad su embarazo, ya que ha dejado a su pareja (Juan Barberini). A medida que su embarazo avanza, Inés repasa su infancia, al tiempo que confecciona un libro autobiográfico de imágenes y poemas.

Así es como Mumenthaler decide encarar la narración con dos líneas: la del tiempo presente y la de la infancia. Una de las diferencias más notorias es que mientras el presente es filmado de un modo sobrio, los recuerdos, en cambio, estarán atravesados por el imaginario de una niña. De este modo, por momentos será difícil diferenciar cuánto hay de fantasía y cuánto de verdad en esos flashbacks. No obstante, esto no impide que, conjugando los dos tiempos, Mumenthaler pueda explorar varios aspectos de la vida de Inés. Los vínculos de ella con su madre (grata reaparición cinematográfica de Rosario Bléfari), con su hermano menor, y sobre todo con la ausencia del padre de ambos (desaparecido en marzo de 1977). Esto último justamente empezará a cobrar un nuevo significado ante la inminencia de que la propia joven devenga madre.

Hay otro elemento clave y es el hecho de que de su progenitor Inés sólo conserve una foto junto a ella en la casa familiar de veraneo. Justamente esta idea de limitar la figura de su padre a un recuerdo personal es lo que hace que La idea de un lago deje de lado el aspecto político-ideológico de la desaparición de su padre. También hay que agregar el hecho de que al abordar el relato desde la mirada de una niña no hay una noción del momento histórico, sino sólo una joven intentando comprender una ausencia de la que no puede dar cuenta.

Desde este lugar, la película propone algo fascinante: partir de la base de que el espectador ya conoce la realidad histórica y los horrores políticos y sociales de la dictadura, para centrarse en otros aspectos más personales.

A su vez, la película también ensaya la posibilidad de una recuperación a partir, por un lado, de una aceptación de la pérdida, y por otro, de una apuesta al futuro. La idea de un lago es, en suma, una película paradójica y fascinante: adulta, sin dejar de ser lúdica, melancólica, sin dejar de ser optimista, triste, sí, pero también esperanzada.