La idea de un lago

Crítica de Blanca María Monzón - Leedor.com

Un ejercicio poético sobre la memoria

En La idea de un lago, Milagros Mumenthaler da un considerable salto hacia delante respecto de la premiadísima Abrir puertas y ventanas, ya que eéste es un proyecto mucho más ambicioso y por ende jugado, donde su directora retorna a hablar de la ausencia. Un tema presente en toda su filmografía.

Basado en una libre adaptación de “Pozo de Aire”, (2009) -un emotivo libro de fotografía y poemas de Guadalupe Gaona-, un trabajo autobiográfico, a modo de un viaje introspectivo, que tiene como eje la desaparición de su padre.

Inés está embarazada de su primer hijo y la necesidad de encontrarse al menos con el cuerpo de su padre -desaparecido en la dictadura- se exacerba con la proximidad de ser madre. Por lo que se plantea la necesidad de terminar ese libro antes de que nazca su bebe. Esta decisión hace de bisagra en su vida de pareja en crisis.

La estructura narrativa comienza con un monólogo -en primer plano- donde su protagonista le habla al espectador presentando los hechos y luego mediante el uso continuo del flashback, va y viene del pasado al presente. Esta estrategia de hablarle a la cámara, se repite a lo largo de todo el relato. De este modo cada una de esas etapas cobra su valor por lo que significa, y claro, por su comparación con la etapa anterior y la siguiente. Los lagos patagónicos, más precisamente Villa la Angostura es el lugar donde toda la familia se encuentra durante las vacaciones de verano. Y el espacio donde la memoria flota a la sombra de esos paisajes. Que tienen tanto de atemporal, como de grandioso y naturalmente de poético. Y esta cuestión esta muy bien aprovechada para narrar la historia, Que de hecho es a su vez un correlato de la primera, y así siguiendo. Y que también entrecruza tanto la figura de la poeta, como la de la cineasta. Lo que permite a su vez que exista una fidelidad hacia lo documental, sin hacer del film un documento.

Allí tiene Inés la única foto que le han tomado con su padre, y ese es una especie de tesoro en su vida, lo que dispara más que nada su deseo de saber.

Milagros retoma ese tema que es medular en su obra desde El Patio (2003), su primer corto que ganara el primer premio en el BAFICI, para hacer una poética representación del universo de los recuerdos… y del trabajo con la memoria.

Sabemos que inevitablemente hay algo de inconcluso en la figura del desaparecido, que hace que el dolor nunca desaparezca del todo. Se puede por momentos estar bien, pero esa herida siempre permanece abierta. De eso se trata este film, de mostrar como una madre puede criar a sus hijos intentado dar lo mejor de sí misma, dejando de lado su dolor. Por esto es que el universo de la niñez es quizás, el que por momentos nos deja como suspendidos en esa magia propia de los niños y de sus juegos. Porque esa mirada es la más relevante sin duda. Y sobre la que se sostiene a posteriori la decisión de encontrar el cuerpo de su padre.

La idea de un lago es un film luminoso y profundamente poético, y en varios sentidos. Y parte de esa luminosidad reside en esa mirada intimista, austera y a la vez poderosa, que nos ofrece el relato de la cotidianeidad. Que está tan bien contado… sobre todo ese mundo donde la femineidad se muestra en las pequeñas cosas, las que comparte la madre con su hija, a pesar de disentir…el diseño de un broderie, que no se sabe si alcanzará, las manos acariciando la telas, la mano de la abuela sobre la de su hija. Hay como una necesidad de hacer visibles los saberes de las mujeres, las relaciones con los hermanos, los primos, los amigos de los padres, y los hijos de los amigos de los padres. Inés niña e Inés adulta con una mirada maternal hacia su hermano.

Sabemos que el concepto de dignidad humana es una expresión eminentemente ética, tanto en el ámbito filosófico, como en el político, el jurídico y el bio médico, por lo que la figura del desaparecido es muy problemática y dolorosa. Y en este sentido se vuelve necesario fundamentar su validez, de allí la idea de su protagonista de acercarse al Equipo Argentino de Antropología Forense, para poder realizar esa investigación genética, que es la imagen de la representación de la esperanza, que se diferencia de la que siente su madre, que sigue pensando que en cualquier momento, así y de pronto se puede regresar.

Milagros Mumenthaler sigue demostrando que es una gran cineasta, que sabe donde poner la cámara. Porque hay una potente dirección de actores, porque confía en sus instintos, y en lo quiere obtener en cada escena. Porque tiene un equipo que la apoya incondicionalmente, tanto en la Argentina, como en Suiza. Porque la fotografía es excelente. Porque la elección de la música expresa sentimientos que nos conmueven, y deviene en un elemento tan narrativo como poético. Estas son algunas de las razones que hacen de La idea de un lago, un film que sin ninguna duda va a emocionar al espectador, y ¿qué es el cine sino esto?