La dosis

Crítica de Juan Velis - Leedor.com

Cine.ar: La dosis, estreno thriller médico-psicológico de Martín Kraut

La ópera prima de Martín Kraut nos plantea un enfrentamiento tácito entre dos personajes que se muestran firmes y seguros (por su oficio o por sus ideales), pero cuya interioridad moral se va descomponiendo y resquebrajando a lo largo de este thriller médico-psicológico, protagonizado magistralmente por Carlos Portaluppi.
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El personaje interpretado por Portaluppi se llama Marcos Roldán, un enfermero de alrededor de cincuenta años que transita sus días con penosa cotidianeidad: trabaja desde hace más de 20 años en el turno nocturno de cuidados intensivos en una clínica, vive en un departamento en deplorables condiciones y se alimenta a base de latas de arvejas. Es un tipo agrio y solitario que, no obstante, vive y trabaja con una sospechosa tranquilidad. Todo cambia con la llegada de Gabriel (Ignacio Rogers), un nuevo enfermero que comienza a trabajar en el mismo pabellón que Marcos: un joven entusiasta que se muestra afable y cordial pero que esconde penumbrosos secretos. Marcos los irá descubriendo poco a poco, a medida que la trama nos va envolviendo en un clima oscuro y tenebroso, de aprisionamiento y asfixia en esos espacios grises hospitalarios, donde la muerte es cotidiana y la corrupción política y moral resulta ser más frecuente de lo que parece.
El cineasta Martín Kraut nos introduce por momentos en un verdadero clima de terror camuflado en la perversión que se advierte en la mirada de los personajes (esa frialdad de Marcos genera misterio e incomodidad, así como las expresiones inquietantes de Gabriel), en una narrativa que pone en juego ese desequilibrio emocional en los primeros minutos: Gabriel llega a esa clínica con un objetivo bien definido, y sabemos que ese enfrentamiento (que llegará a ser competencia) con Marcos, su colega superior, llevará al extremo esa íntima relación maestro-discípulo que se va tejiendo. Se trata de un planteo muy habitual y repetido en tramas de este género y estilo (basta con recordar un caso argentino reciente: Tesis sobre un homicidio -2013- de Hernán Goldfrid, protagonizada por Ricardo Darín), pero que siempre funciona en términos dramáticos. Lo esencial en este tipo de relatos es el contexto espacial: en este caso, el hospital como ambientación tenebrosa cumple un rol fundamental y funciona a la perfección para representar alegóricamente el encierro y el ahogo interno que empiezan a padecer esos personajes.
No se puede decir mucho más de este estreno reciente (que se puede ver por Cine.ar Play hasta el viernes de manera gratuita) puesto que implicaría revelar detalles primordiales. Estamos ante una buena película que puede no llegar a convencer del todo en su segundo acto, debido a que se vuelven explícitas esas tensiones latentes que se venían construyendo de manera progresiva y solapada, pero a la vez se trata de algo que era inevitable. Desde luego, el vínculo tóxico, enfermizo, cuasi-patológico de los protagonistas, viene a plantear interrogantes y debates que trascienden la ficción (como afortunadamente sucede con estos films nacionales que parten de un realismo próximo y extremo que, en este caso, se atreven a coquetear con lo paranormal y lo terrorífico). La mirada aguda de Martín Kraut queda expuesta, porque si bien el conflicto de sus personajes se desarrolla de manera interna e implícita, todo en algún momento explota y queda al descubierto. La perspectiva crítica de La dosis se atreve a poner sobre la mesa debates incómodos y delicados como la eutanasia. Es por eso que, incluso en sus momentos más débiles y un tanto forzados, esta película se resignifica: por su ineludible vínculo con la realidad que nos rodea.
La dosis (2020) se puede ver hasta el viernes gratuitamente por Cine.ar Play, luego con un valor de $30.