La chancha

Crítica de Nicolás Pratto - Funcinema

ENCUENTRO INESPERADO

“Dicen que viajando se fortalece el corazón, pues andar por nuevos caminos te hará olvidar el anterior”. Ciertas son las palabras de Litto Nebbia. Ante la vista de un nuevo paisaje conocer nuevas comidas y, mejor, si es en compañía de alguien te permite, como quien dice, parar la pelota. ¿Pero qué ocurre si dicho viaje, lejos de olvidar viejos caminos, te reencuentra con uno?

Pablo, su pareja Raquel e hijo inician sus vacaciones en las sierras de Córdoba. Encontrando un lugar agradable, en un complejo de cabañas con pileta y granja. Lo que parecía ser un ambiente ideal para relajarse, se torna una pesadilla para Pablo, al reconocer entre los huéspedes (Goity) a la persona que abusó de él cuando tenía 8 años.

Enfrenar un trauma reprimido, proteger a su hijo de la misma edad que cuando ocurrió el hecho, y alimentar una relación que parece estancada, son aspectos que aborda la película de Franco Verdoia. La chancha da a relucir la actuación de Esteban Meloni, demostrando una nueva camada de actores que se inician en televisión, pero que luego son relegados por los mismos rostros ya gastados de cualquier tira. En estas producciones o en el teatro, encuentran un espacio para interpretar.

La actuación de Meloni no apela, ante un hecho delicado, a la sobreactuación de la víctima, sino que construye una escala de grises; similar a Goity en su papel de abusador. Generando un rol de ataque y defensa, que aumenta la tensión entre los personajes. Aunque dichas escenas, por momentos, sean prolongadas y explicando demasiado.

Una película que inicia y termina con un viaje, con sus personajes marcados y un trauma no vencido, porque a fin de cuentas el daño ya está hecho y se continúa con el sufrimiento. Volviendo a Nebbia, “Solo se trata de vivir”.