La cacería

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

El director de La Celebración se despacha con una narración brillante sobre el morbo que se esconde detrás de la condena social.

¿Cuantas veces hemos oído la frase “Los niños no mienten”? ¿Cuántas veces negamos que aprenden a hacerlo de nosotros? ¿Cuántas veces hemos condenado las acciones de una persona, sin evidencias concretas de su malicia? ¿Cuántos de nosotros estamos siempre listos, escudándonos detrás de una supuesta superioridad moral, para responder con cualquier tipo de violencia? Thomas Vinterberg nos confronta con estas cuestiones, y lo que creemos saber de ellas, en su nuevo opus.

¿Cómo esta en el papel?

La película cuenta la historia de Lucas, un maestro cuya escuela cerró y ahora trabaja en un jardín de infantes. Un día recibe los avances –inocentes, desde luego– de una de las niñas a su cargo y al rechazarla, esta empieza a difundir un rumor de que abuso sexualmente de ella. Las autoridades del colegio lo denuncian y empieza una condena social, que oscila entre el abuso verbal y los ataques físicos, que no le pudo caer en peor momento a Lucas, ya que esta luchando por la tenencia de su hijo.

El guión posee un excelente desarrollo estructural y de personaje; estas pegado a la butaca, pensando en como va a terminar o, peor, si cabe la posibilidad de que Lucas realmente haya cometido la atrocidad de la que se lo acusa. Dicho recorrido va a la par de su excelente desarrollo temático, donde el subtexto cobra un rol transcendental, sobretodo para poner en marcha el conflicto de la película.

Me pareció brillante el elemento de la caza como metáfora de lo que están viviendo los personajes; sobre todo la utilización de la frase “Cuando los niños se vuelven hombres, y los hombres se vuelven niños”, utilizada para describir el rito trascendental –descrito en la pelicula– de obtener la licencia de caza. Dicha frase resume a la perfección la temática de la película. Los niños aprenden a mentir como los adultos, y los adultos se comportan irracionalmente como si fueran niños, al aceptar con cierta ingenuidad, infantil si se quiere, el testimonio de una niña como la verdad simplemente por creer que “Los niños no mienten” con la vehemencia de un chico que cree en Papá Noel sin cuestionar su existencia.

¿Cómo esta en la pantalla?

La película tiene unas riquísimas composiciones de cuadro en 2.35:1 (Cinemascope), utilizando una paleta de colores fríos y con muchos contrastes; amen de una muy buena utilización de las luces y las sombras. También hace uso de una buena economía de planos, que están yuxtapuestos por un montaje preciso.

El nivel actoral de esta película esta muy bien, pero lo mas alto del reparto es incuestionablemente su actor principal, Mads Mikkelsen. La gama de emociones que expone este caballero es notable: Timidez, Ira, Alegría, Frustración, Tristeza, Dudas. Un trabajo digno del galardón que se llevo en Cannes por esta película. Cuando lo vi., al menos para mi, se convirtió en algo mas que el villano de James Bond en Casino Royale. Lleva el protagónico con mucha fortaleza y produce desde el vamos empata con el espectador.

Conclusión

Una historia que pone en jaque nuestras creencias del mundo y critica el morbo detrás de los que ejercen la condena social sin un sustento fuerte. Guión y Dirección de afilada pericia, transmitidos a través de un actor protagonista que, con mucho talento y emoción, se compra al publico desde el vamos. Altamente Recomendable.