La acusación

Crítica de Iván Gordín - Alta Peli

Luego de ser galardonada en la última edición del BAFICI, llega a salas comerciales La Acusación. Un drama político que cuestiona el sistema judicial de la India.

Franz Kafkanahapeemapetilon

Hace 91 años se publicaba El Proceso de Franz Kafka, la novela del escritor checo relataba el tormento de Josef K, hombre enjuiciado sin motivo aparente y atrapado en una cadena de trámites absurdos para conseguir una justicia (y una respuesta) que nunca llega. Aquél libro mostraba la coerción estatal a partir de un conglomerado de reglas abstractas, la pena no es el castigo, sino el propio proceso que destruye el supuesto libre albedrío de los individuos. Este mismo mecanismo es el que podemos ver en la India contemporánea de La Acusación, opera prima de Chaitanya Tamhane.

Sharmila Pawar es un poeta y cantor popular al que se lo acusa de “inducir” el suicido de un obrero. Un cargo tan dudoso e irracional como éste forma parte del encono gubernamental contra opositores y activistas políticos en el país asiático. En este contexto, el abogado Vinay Vora deberá defender a su cliente y luchar contra la imposible e infinita maquinaria de la burocracia. Bueno, esa es la sinopsis y ahora voy a ser sincero: soy un ignorante a todo lo referente a la coyuntura socio-política de la India y aún más filisteo sobre la tensión étnica del país. Así que no se si la película tiene vocación contestaria o si es valiente, o si es una denuncia justa de un gobierno corrupto, no lo sé y no tengo pensado pretender ser un experto leyendo Wikipedia. Lo que si tengo en claro, que este film es una ficción, y una ficción sobre el funcionamiento del aparato institucional en un mundo donde aparentemente los totalitarismos no siguen vigentes. Es una idea interesante, pero más interesante aún es cómo se lleva a cabo la misma.

El centro es la periferia
La Acusación no es un film que descolle en su aspectos técnicos, hasta podríamos decir que ni siquiera tiene un gran guión. Pero hay algo minúsculo, algo que nadie podría rotular de proeza, un pequeño detalle en el montaje que es vital para el sentido ulterior del film. Tamhane simplemente decide cortar el plano unos segundos después de la finalización de la acción dramática, es decir, vemos como en el mismo espacio las circunstancias exceden a los protagonistas, observamos a los habitantes que accionan, sufren y finalmente aceptan el mundo en el que se encuentran inmersos. Este procedimiento es recurrente durante el metraje y es realmente el valor agregado a esta pesadilla kafkiana: el Estado es un conglomerado de instituciones que afecta a todos directa e indirectamente, no hay hechos aislados. La permanencia en los espacios y la descentralización puede inducir a sentir o pensar que la película es demasiada lenta sin necesidad – lo cuál, es completamente válido, no la vean un viernes a la noche- pero es el núcleo conceptual del largometraje y hasta promueve la humanización de personajes que de otra manera podrían ser vistos como villanos acartonados.

Conclusión
La Acusación no se queda con la simple denuncia sino que se adentra en tópicos existenciales de manera inteligente y original. Sin dudas es un film que puede dividir tajantemente la opinión del espectador, no es para todos, pero ¿qué película lo es?